Gráfico macroencuesta

Una de cada dos mujeres en España ha sufrido algún tipo de violencia machista

El pasado jueves 10 de septiembre, la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género dio a conocer los resultados de la Macroencuesta de violencia contra la mujer del año 2019, en la que destacó un porcentaje alarmante: una de cada dos mujeres mayores de 16 años ha sufrido algún tipo de violencia machista a lo largo de la vida.

Este estudio, que se presenta en España cada cuatro años, ha incluido en esta ocasión, y por primera vez, violencias más cotidianas como recibir fotografías sexualmente explícitas, comentarios y “bromas” sexuales, acoso sexual, humillación en redes sociales, etc.

Entre las cuestiones más preocupantes que se revelan en la macroencuesta, la alta invisibilización de la violencia sexual y la baja confianza de las mujeres en las instituciones. Solo el 8% de mujeres que han sufrido violencia sexual han denunciado.

Un 13,7% de mujeres residentes en España ha sufrido violencia sexual a lo largo de la vida, y en el 99,6% de esos casos, el agresor sexual fue un hombre.

Además de ser varón, el agresor suele pertenecer al entorno social (49%) o familiar (21,6%) de la víctima. En el caso de las violaciones, el 18,8% de las mujeres han sido violadas por un desconocido. ¿El rasgo común del agresor? Ser machista, respondieron las ponentes.

El estudio también recoge información sobre un fenómeno de creciente preocupación: las agresiones sexuales múltiples. En el 12,4% de las agresiones sexuales fuera de la pareja participó más de un agresor.

Las mujeres jóvenes son las que más acoso sexual reciben. El 60,5% de las mujeres de 16 a 24 años lo han sufrido alguna vez.

Violencia en pareja

El 32,4% de las mujeres han sufrido violencia (física, sexual o psicológica) por parte de su pareja o expareja.

En España, hay más de tres millones de mujeres que no han denunciado ni acudido a servicios de ayuda formal tras sufrir violencia por parte de su pareja.

Con respecto al impacto en los menores, el 89,6% de las mujeres que han sufrido violencia machista en pareja tenían hijos/as en el momento en que se produjeron esos episodios, y esos niños y niñas escucharon o presenciaron la violencia contra sus madres.

En el 51,7% de los casos, los niños y niñas sufrieron la violencia en primera persona, siendo también agredidos por el maltratador.

Como dato positivo, la violencia de pareja, sobre la que más se ha trabajado en materia de sensibilización y prevención, ha disminuido.

La Ministra de Igualdad, Irene Montero y la Delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, quisieron recordar que efectivamente el trabajo de sensibilización funciona, pero también hicieron especial hincapié en el bajo porcentaje de mujeres que piden ayuda formal cuando sufren violencia.

Con el objetivo de reforzar a las instituciones haciéndolas más capaces de llegar a las víctimas y a la población en general, y de luchar contra este problema estructural y en gran medida oculto que no está reflejado en toda su complejidad ni en toda su magnitud a través de la cifra de muertes que no para de crecer, se anunciaron dos nuevas líneas de trabajo.

En primer lugar, se mencionó la Agenda feminista para la reconstrucción post-COVID, que tiene el objetivo de luchar contra el desigual impacto que la crisis sanitaria y económica está teniendo entre las mujeres.

A más largo plazo, se anunció el desarrollo de una Nueva estrategia nacional contra las violencias machistas, que servirá de guía para los próximos cuatro años y que complementará las medidas del Pacto de Estado contra la violencia de género.

 

Gráfico macroencuesta

Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género

Foto de archivo de un coche de policía

12 mujeres asesinadas solo en el mes de agosto

El mes de agosto se cierra con terribles cifras de violencia machista, con hasta 6 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, y otras 6 mujeres asesinadas a manos de otros hombres de su familia, como hijos, yernos o hermanos.

Estos son los casos confirmados en las estadísticas oficiales como violencia de género:

  • El 3 de agosto, una mujer de 44 años aparecía muerta en la Línea de la Concepción, Cádiz. La encontró un vecino en unos jardines donde la víctima solía pernoctar. Falleció por una hemorragia interna, perteneciente a un fuerte golpe en un costado. Posteriormente se confirmó que el causante de la paliza mortal fue su pareja.
  • El 5 de agosto, una mujer de 83 años era asesinada con un fuerte golpe en la cabeza por su marido. Fue en Corral Rubio, un pequeño pueblo de Albacete de 350 habitantes. La víctima tenía cinco hijos, todos ellos mayores de edad. Su marido, tras cometer el crimen, saltó desde el tejado y se fracturó varias costillas. Murió días después a causa de esas lesiones. No había denuncias previas.
  • El 15 de agosto, un hombre acuchillaba en plena calle a su pareja cuando esta acudía a su puesto de trabajo. La víctima había solicitado ayuda el día anterior en el cuartel de la Guardia Civil. “Ya no aguanto más”, comunicó a su entorno cercano. Por su testimonio, los agentes no apreciaron “indicios de amenazas o agresión en su declaración” pero varias personas de su entorno se ofrecían a acompañarla a casa porque sabían del peligro que corría. No llegó a interponer una denuncia aquel día. Horas más tarde era asesinada. Su agresor se cortó el cuello en el mismo lugar del crimen. Su caso demuestra la importancia de la formación del personal que atiende a la víctima al acudir a un recurso.
  •  El 19 de agosto fallecía, después de un mes en la UCI de un hospital de Murcia, una mujer que había sido golpeada brutalmente por su marido con un martillo en la cabeza. La víctima tenía 62 años y ambos se encontraban en trámites de separación. Su agresor fue detenido y es investigado por un delito de maltrato habitual.
  • El 29 de agosto, de nuevo en Murcia, un hombre asesinaba a su pareja de un tiro con una escopeta. El asesino acababa de salir de la cárcel por tráfico de drogas. Tras cometer el crimen llamó al trabajo de la víctima para comunicar que no iría a su puesto por estar indispuesta y huyó. Más tarde fue localizado y detenido.
  • El 30 de agosto, aparecía el cadáver de una mujer en el maletero de un coche, ubicado en un descampado de Valencia. La víctima era una joven de 33 años a la que su entorno buscaba hace días. La autopsia determinó que había sido asesinada hacía una semana, asfixiada tras pedirle a su pareja que se marchara de casa. Desde entonces, el agresor está en paradero desconocido. El día de su muerte, los vecinos escucharon gritos, golpes y hasta arcadas, pero finalmente no llamaron a la Policía.

En las no oficiales, que no se incluyen en las estadísticas de la Delegación de Gobierno Contra la Violencia de Género, encontramos otros seis asesinatos de mujeres y el asesinato de un menor en el ámbito familiar :

  • El 4 de agosto un hombre con antecedentes de violencia machista asesinaba y descuartizaba a su suegra porque, según confesó después a la Policía, “iba a alertar a la Guardia Civil de que estaba incumpliendo la orden de alejamiento” que tenía contra su pareja. Ocurrió en Chapinería, un pequeño municipio madrileño, donde se encontró el cadáver de la mujer, de 72 años, repartido hasta en cinco bolsas de basura, sin que su cabeza llegara nunca a aparecer.
  • El 14  de agosto, una mujer de 63 años fue asesinada por su hijo, con un brutal golpe en la cabeza con una báscula. Tras cometer el crimen, el agresor llamó a emergencias y confesó el asesinato.
  • El 16 de agosto, un hombre acuchillaba a sus dos hijos mientras dormían. En el ataque fallecía el hijo mayor, de 12 años, mientras que su hermana de 10 resultó gravemente herida. Ocurría en una vivienda de Castellón, donde la familia se encontraba veraneando. La mujer del agresor y madre de las víctimas se encontraba en el domicilio y necesitó asistencia médica por un ataque de ansiedad. El caso no está señalado por la DGVG como violencia de género.
  • El 21 de agosto, en Galicia, ocurría un doble feminicidio familiar. Un hombre cogía un arma de fuego y mataba a su hermana, de 62 años, y a la hija de esta, una joven de 23 años. El asesino cometió el crimen en una vivienda alejada, en pleno monte.
  • Solo un día más tarde, el 22 de agosto, otro hombre asesinaba con un arma blanca a su hermana, una mujer de 51 años. El agresor fue detenido poco después de cometer el crimen.
  • El 24 de agosto, de nuevo un hombre asesinaba a su hermana. En esta ocasión, en una vivienda de Murcia. La víctima, de 47 años, había acudido al domicilio familiar para cuidar de su madre dependiente. El asesino, sin mediar palabra, le clavó un cuchillo en el tórax y en el cuello. Posteriormente, se entregó a la Guardia Civil.

La experiencia de Joy

Joy Amen es una mujer proveniente de Edo, en Nigeria. Su camino hasta Pamplona fue largo, y fue víctima de trata, en una de las redes que conectan su país de origen, con las redes de trata europeas y todo ello a través del vudú.

“El vudú es una técnica muy utilizada en mi país”, aseguraba Joy en una sesión organizada por Acción contra la Trata, entidad con la que ahora trabaja, para salvar a otras compañeras de los tratantes. A través de estos rituales del vudú, les hacen creer que no podrán salir y que, de intentarlo, sus familiares e hijos e hijas, si tienen, sufrirán y morirán.

La promesa fue la de un trabajo en Europa como peluquera. Sus tratantes le exigieron un dinero para pagar el viaje. Un dinero que después tendría que devolver, pero no trabajando en una peluquería, sino explotada sexualmente en varias ciudades europeas. Llegó a Libia, en una travesía mitad en coche, mitad a pie. De allí, una patera la dejó en Italia y de ahí a Austria, donde comenzó a ser explotada.

Después de dos años de explotación, recuerda, “aún debía 20.000€, un dinero que cuando lo pasé a monedas de mi país no sabía calcular cuánto era porque era muchísimo”. Consiguió escapar de sus tratantes y tenía previsto ir hasta Noruega, pero antes debía hacer una parada en España, concretamente en Pamplona, donde finalmente se quedó.

Aquí relató a la policía su situación: se reconoció como víctima de una red de trata de personas con fines de explotación sexual. Joy recuerda con cierta tristeza que contó “todo lo que tenía que contar, mi vida entera, y no me escucharon”. A las horas de estar allí, recuerda, le dijeron que podía irse a casa y no se supo más de su caso.

Por eso advierte de que es “necesario que las mujeres en esta situación cuenten con asociaciones y personas que puedan brindar su ayuda”. Más que ayuda, cree, las mujeres necesitan “ser escuchadas, porque tienen mucho que contar”. A veces, incluso, “solo necesitan alguien con quien desahogarse llorando”.

“Yo, incluso hoy, hay veces que estoy horas llorando recordando todo lo que pasé”, comenta en la sesión en la que participaron personas técnicas, psicólogas y personal especializado en apoyo a mujeres en prostitución y víctimas de trata.

También recalca la necesidad de tener recursos psicológicos disponibles para estas mujeres y ofrecérselos de un modo amable. “La mayoría de estas mujeres rechaza ir a un psicólogo porque piensan que son ‘para los locos’, pero en realidad necesitan ir y poder tener un tratamiento”.

En su discurso también recordó las obligaciones a las que le sometían sus tratantes, entre las que estaba devolver “hasta el último euro de lo que ganaba”. Los tratantes no podían saber que Joy, ni ninguna otra mujer, enviaban dinero a sus familiares en Nigeria. De otra “la red iría y atacaría a las familias”.

Joy Amen ahora es activista por los derechos de las mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual, apoya al trabajo de mediación y sensibilización de Acción Contra la Trata, y es una de las integrantes y lideresa del grupo Las Poderosas – Women in Power – Femmes au Pouvoir en el que también participan otras supervivientes de la trata, como Amelia Tiganus.

Este grupo, a través de la expresión artística, la formación y el activismo y generan redes de empoderamiento y confianza. Entre otras actividades, realizaron un corto llamado ‘We have a dream’, una historia que es el resultado de un encuentro de mujeres cuyas vidas comenzaron en lugares muy diferentes a este, y que se unieron para hablar de sueños, de deseos, de miedos, de lucha.

“Yo no soy una prostituta. Una prostituta es el hombre que paga por hacerme lo que quiere, solo por tener dinero”, finaliza en su formación en la que participaron una veintena de personas del ámbito de ayuda a mujeres en situación de vulnerabilidad.

8 mujeres fueron asesinadas por sus hijos entre los meses de marzo y junio

Entre los meses de marzo y junio, hasta ocho mujeres fueron asesinadas a manos de sus hijos en España, y cinco de estos casos se produjeron durante el estado de alarma por emergencia sanitaria.

Decretado el confinamiento para evitar la propagación de la COVID19, muchos fueron los informes y reportajes que ponían el foco en las víctimas de violencia machista como uno de los colectivos más afectados al verse obligadas a permanecer encerradas con sus agresores.

Pero la violencia contra las mujeres adquiere diferentes formas y, como sabemos, va más allá del ámbito de la pareja o la expareja. Junto a estas víctimas, las madres que se confinaron con sus agresores (sus hijos) corrían los mismos riesgos.

Cinco de las ocho mujeres asesinadas entre marzo y junio murieron mientras existía alguna medida de restricción de movimiento por el estado de alarma. Todas ellas tenían más de 60 años.

Estas son sus historias:

  • Una semana antes de que las instituciones tomaran medidas contra la pandemia, dos hombres mataban a golpes a sus respectivas madres, de 81 y 87 años. Ambas habían denunciado en alguna ocasión el maltrato que sufrían.
  • Con la llegada del primer fin de semana con restricciones al movimiento, un hombre asesinaba su madre y su padre a cuchilladas en Tenerife.
  • El 17 de marzo, un policía local de Eibar acababa con la vida de su madre, de 74 años. La víctima presentaba un fuerte hematoma en la cara.
  • Recién estrenado el mes de abril, en el peor momento de la pandemia, una mujer de 90 años fallecía en un hospital de Córdoba, después de varios días ingresada, como consecuencia de las brutales lesiones derivadas de una paliza de su hijo.
  • El día 25 de abril, una mujer de 60 años era asesinada a puñaladas a manos de su hijo en Manzanares del Real.
  • En mayo, un hombre prendía fuego a la vivienda en la que vivía con su madre con ella dentro, aunque se desconoce si la había asesinado antes de originar el incendio.
  • Ya en junio, un hombre utilizaba un martillo para acabar con la vida de su madre, de 74 años. Sucedió en La Rioja.
  • Pocos días después de que se pusiera fin al estado de alarma, un hombre asestaba hasta 40 puñaladas a su madre, de 62 años.

Para evaluar de forma global lo que ha supuesto el cuatrimestre de marzo a junio en nuestro país, tenemos que sumarle los OTROS 11 asesinatos relacionados con la violencia machista que ocurrieron en este periodo:

  • Tres mujeres y la hija de una de las víctimas fueron asesinadas por sus parejas antes de la declaración del estado de alarma.
  • Cinco mujeres y dos menores fueron asesinados por agresores machistas desde el 14 de marzo hasta el 22 de junio en España.

Con la nueva normalidad, el riesgo no ha disminuido. De hecho, en los últimos días asistimos a una escalada de violencia en la que se han incrementado las denuncias por violencia machista y, de nuevo, los asesinatos.

En los últimos ocho días:

 

Jornadas ACCEM sobre la trata de seres humanos

El impacto de la prostitución en la salud y la identidad de las mujeres

Las mujeres en situación de prostitución sufren un gran impacto en su identidad, a nivel cognitivo, físico y emocional, que se traduce en problemas de salud, de gestión de sus emociones y afectan en su manera de relacionarse con los demás.

Así lo explicó la psicóloga de nuestro Programa Alternativa en Andalucía, Ana Núñez, durante las jornadas organizadas por la ONG Accem, dedicadas a analizar la trata de seres humanos desde distintas perspectivas profesionales.

Jornadas ACCEM sobre la trata de seres humanos

La CIMTM Andalucía participó en estas jornadas, junto a otras profesionales y entidades como ACNUR, APERFOSA o la Sección de Investigación Criminal de Delitos contra las Personas de la Guardia Civil (EMUME).

La coordinadora de la delegación, Rocío Vidarte, explicó la intervención que realiza nuestro Programa Alternativa en la atención a mujeres en situación de prostitución, así como los distintos servicios de atención social, psicológica y jurídica que ofertamos, los acompañamientos a recursos y las labores de mediación.

Vidarte hizo hincapié en nuestra concepción de la prostitución como un fenómeno inseparable de la trata. “Sin la primera, no existiría la segunda. Ambas son crímenes organizados que suponen la expresión del machismo, el patriarcado, el capitalismo y la desigualdad económica”.

Por su parte, Ana Núñez se detuvo en las consecuencias derivadas de la explotación sexual:

Lo que sufre el cuerpo:

  • Enfermedades de transmisión sexual.
  • Cáncer de cérvix.
  • Dolores de espalda, cabeza o estómago. Cansancio crónico.
  • Problemas hepáticos.
  • Embarazos no deseados y abortos precarios.
  • Desórdenes alimenticios.
  • Falta de concentración y memoria, entumecimiento de manos y pies, problemas visuales y auditivos.
  • Fracturas y dislocaciones.
  • Muerte.

Lo que sufre la mente:

  • Baja autoestima por la exposición a constantes desvalorizaciones y humillaciones.
  • Estrés psicológico.
  • Creación de vínculos patológicos con las redes de control (síndrome de Estocolmo).
  • Aislamiento social, ruptura con el entorno más cercano. Soledad.
  • Miedo extremo, derivado de las deudas contraídas con los proxenetas, de su situación irregular, de la exposición a la violencia…
  • Desesperanza en el futuro: no búsqueda de alternativas.
  • No demanda de apoyo, o no de manera asertiva.

Todos estos factores desembocan en la adopción de un trauma, que afecta a sus creencias, a la visión de su mundo y a la visión de los otros, generándose un daño irreparable en su identidad personal.

Estas circunstancias se agravan cuando la mujer no conoce el idioma del país en el que se encuentra, o tiene dificultades para expresarse en él. También hay otras circunstancias, aprovechadas por los proxenetas, que colocan a las mujeres en una situación aun más vulnerable para su explotación, como haber sufrido abusos sexuales en la infancia o tener que sustentar económicamente un núcleo familiar, alimentando a sus hijas/os.

Por todas estas razones, nuestra organización continúa apoyando a las mujeres en su decisión de abandonar el sistema prostitucional, tanto en la primera línea, acompañándolas en el proceso, como a nivel político, reclamando la abolición de la prostitución como única garantía para la defensa de sus derechos.

¿Cómo ayudar a una víctima de violencia de género?

El pasado jueves, nuestra compañera Rocío Vidarte impartió una charla-taller, organizada por la librería El Gusanito Lector, que buscaba dar respuesta a una de las preguntas que más asedian a familiares y amigos de una víctima de violencia de género: ¿qué puedo hacer?, ¿cómo puedo ayudarla?

¿Qué hacer si mi hija ha sido maltrat

La charla estuvo centrada en las víctimas jóvenes y en cuál puede ser la actuación de las madres y padres para ofrecer el apoyo necesario a su hija mientras se aseguran de que está a salvo. Pero para ello, el primer paso es poder entablar una conversación con la víctima sobre la situación que está viviendo.

Tal y como explicó la coordinadora de CIMTM Andalucía, hay muchos motivos que llevan a una mujer joven a no relatar la violencia que sufren. Por ejemplo, pueden tener miedo a perder su libertad y pasar a ser controladas por sus padres en todo momento, también miedo a la presión familiar y del círculo de amistades a que ponga fin a su relación cuando ella aún no está preparada. La esperanza de que el agresor cambie, la vergüenza o el temor a la reacción del maltratador si denuncia también son factores que influyen en este proceso.

 

¿Qué podemos hacer?

  • Buscar ayuda: Si hay sospechas de que una mujer de nuestro entorno sufre violencia, es preciso acudir o llamar a servicios de atención a víctimas para recibir información y ayuda, lo que nos dará las claves para poder identificar las señales y actuar.
  • Arroparla: En primer lugar, es importante saber que el maltratador buscará en todo momento aislar a la víctima de su entorno. Por ese motivo, tendremos que centrarnos en crear una red entre familiares y amistades cercanas para mantener el contacto con ella en todo momento.
  • No insistir: Si ella aún no está preparada o convencida para dejar la relación, no debemos presionarla ni forzarla. Debemos escucharla, sin juzgar, mostrar nuestro apoyo en el proceso y exponer, sin estridencias, que puede estar en riesgo.
  • Denunciar: Muchas personas creen que solo la víctima puede denunciar una situación de violencia de género, pero no es así. La denuncia puede llegar de su entorno. Podrán recibir asesoramiento jurídico antes de realizarla en servicios de atención especializada a la mujer, y teléfonos como el 900 100 009.

Los seres queridos y el entorno social de la víctima juegan un papel fundamental en la lucha contra la violencia de género. Es importante implicarnos e interiorizar que ni la víctima ni su entorno somos culpables de la situación que está sufriendo, solo el agresor lo es.

Si necesitas conocer más consejos, puedes acceder a la charla-taller completa en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=5avr52x_MCc

Descarga gratis la guía de la CIMTM: ¿Qué hacer si mi hija ha sido maltratada?

Nuestra organización, en su Programa Fortaleza,  tiene un teléfono de atención gratuito para víctimas y familiares:

900 100 009. (Horario de L a V de 9:00 a 21:00 horas).

Para emergencias, o teléfono 24 horas: 016. 

Bebés y sus cuidadoras en un hotel de Ucrania

200 organizaciones reclamamos la prohibición de los vientres de alquiler en Ucrania

La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres ha solicitado, junto a más de 200 organizaciones por la defensa de los derechos de las mujeres, la prohibición de los vientres de alquiler en Ucrania.

La alegalidad del país europeo en materia de vientres de alquiler lo ha convertido en uno de los principales destinos para obtener un bebé a través de esta práctica. En Ucrania no está regulado, pero tampoco prohibido por la ley.

La pandemia de COVID-19 nos ha dejado unas duras imágenes que ilustran la problemática que supone la explotación reproductiva de las mujeres para comerciar con bebés. La recepción de un hotel en Kiev se convirtió en una especie de “supermercado” de bebés, con decenas de niños y niñas separados de sus madres, a cargo de un grupo de mujeres cuidadoras con precarias condiciones de trabajo.

Bebés y sus cuidadoras en un hotel de Ucrania

Fuente: Plataforma CIAMS

El confinamiento y el cierre de fronteras impiden a los compradores desplazarse a Ucrania para recoger a los bebés, con lo que los menores permanecen confinados, bajo la responsabilidad de una empresa que no cuenta con autorización legal de tutela, guarda y custodia de menores. 

De hecho, como denuncia la plataforma CIAMS, la empresa a la que corresponden esas fotografías continúa sus actividades en Ucrania a pesar del escándalo en el que estuvo involucrada en 2018 por trata de seres humanos, falsificación documental y evasión fiscal.

Las consecuencias económicas derivadas de la crisis que estamos viviendo llevará a muchas mujeres a una situación de vulnerabilidad que será aprovechada por estas empresas para su explotación.

“Las organizaciones que suscribimos esta petición, exigimos un cierre inmediato del turismo reproductivo y una prohibición de todas las formas de comercio de niños y mujeres”, expresa la carta enviada al presidente de Ucrania, en la que recordamos el pronunciamiento de varios organismos internacionales, que han calificado esta práctica como una “socavación de la dignidad humana de la mujer” (Parlamento UE) y como la “venta de niños” (Relator ONU).

IMV para víctimas de violencia machista. Fuente: Gobierno de España

Ingreso Mínimo Vital, ¿cómo va a ayudarme si soy víctima de violencia?

El pasado 10 de junio, se aprobó en el Congreso de los Diputados una de las medidas sociales más destacadas de los últimos años: el Ingreso Mínimo Vital.

Se trata de una prestación no contributiva de la Seguridad Social que garantiza unos ingresos mínimos a las personas o familias que carecen de ellos. De esta forma, quienes se encuentren en una situación de vulnerabilidad podrán solicitar esta prestación para aliviar sus cargas.

Se estima que esta ayuda podría llegar a unos 850.000 hogares.

¿Cómo va a ayudarme si soy víctima de violencia?

Las mujeres víctimas de violencia de género o de explotación sexual podrán solicitar el IMV sin necesidad de cumplir el requisito de tener residencia legal y efectiva en España. Es decir, si eres víctima de alguna de estas violencias machistas, podrás solicitar la ayuda aunque estés en el país en situación irregular.

Para poder percibirla, los servicios públicos especializados deberán acreditar la situación de violencia. Además, los ingresos de la persona o unidad de convivencia solicitante deberán ser inferiores a la renta garantizada por el IMV para cada caso, como también se establecerán umbrales para el nivel de patrimonio (excluyendo el valor de la vivienda habitual).

¿Cuál es la cantidad determinada para cada caso?

La prestación garantizada para una persona adulta que vive sola es de 462 euros. Esta cifra va aumentando (tal y como figura en el cuadro) en función de las personas que compongan su unidad familiar y puede alcanzar como máximo los 1015 euros.

Renta garantizada IMV. Fuente: Ministerio de Derechos Sociales

Renta garantizada IMV. Fuente: Ministerio de Derechos Sociales

En España, hay casi 2 millones de hogares monoparentales, una situación que, de nuevo, afecta más a las mujeres, ya que encabezan el 80%. Para la situación de estas familias se añade un complemento de 100 euros más.

Si se reciben ingresos mensuales por otras vías, esta cifra se restará a la cantidad total que corresponda por el IMV. Es decir: si un hogar con cuatro personas tiene derecho a recibir 877 Euros, pero tiene unos ingresos mensuales de 300, recibirá finalmente 577.

El IMV es compatible con otras ayudas sociales, como las obtenidas para la vivienda, ayudas de emergencia o becas. También lo es con los ingresos laborales o los obtenidos por autónomas/os, siempre que no se supere el umbral establecido. Esto significa que el recurso también podrá ser disfrutado por personas y hogares con empleos precarios y bajos ingresos.

La precarización del empleo feminizado, la brecha salarial y la violencia de género son factores fundamentales en la pobreza femenina. El Ministerio de Igualdad afirma que la mayor parte de perceptoras de rentas mínimas de inserción son mujeres. Por este motivo, es importante que conozcamos toda la información del Ingreso Mínimo Vital y cómo puede beneficiar en cada caso.

IMV para víctimas de violencia machista. Fuente: Gobierno de España

IMV para víctimas de violencia machista. Fuente: Gobierno de España

Mujer en el ordenador

Reinventando espacios de confianza

La situación que estamos viviendo por el COVID-19, única y extraordinaria, nos ha obligado a reinventar nuestra manera de trabajar y de relacionarnos con las mujeres que atendemos desde la organización.

Como psicóloga siempre he visto primordial el vinculo entre la usuaria y la profesional. Gracias a él se forma un espacio de confianza e implicación que hace que el éxito de la terapia aumente categóricamente.

En la actualidad, al tener que llevar a cabo las consultas vía telefónica o por videollamada, es mucho mas costoso crear dicho vinculo, nos faltan sus miradas pensativas, sus llantos silenciosos o sus medias sonrisas cuando consiguen vislumbrar la luz en nuestra conversación. Aún así, siendo un sobresfuerzo lo conseguimos y podemos sentir la alegría y el agradecimiento cuando cogen el teléfono, sentir que gracias a nuestra intervención no se sienten solas y desamparadas ante la situación que están viviendo y que hay alguien cada semana para escucharlas y tenderles una mano en estos momentos tan duros que están viviendo.

Por otro lado, las intervenciones grupales que antes esperaban con anhelo cada semana, ahora tienen lugar por videoconferencia, y aunque no hay abrazos ni besos, sigue habiendo la misma ilusión y las mismas sonrisas al ver a sus compañeras y poder notar que siguen teniendo ese espacio donde sentirse escuchadas y apoyadas.

Gracias al gran trabajo de todas las profesionales que trabajan en la Comisión para la investigación de Malos Tratos a Mujeres, ya que con nuestro esfuerzo y perseverancia en la lucha contra la violencia de género estas mujeres nunca estarán solas.

 

Irina Núñez de Arenas Box 

Psicóloga del Programa Fortaleza

Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres

Mujer en el ordenador

900 100 009

Número gratuito de atención a mujeres víctimas de violencia machista

 

Horario: de lunes a viernes, 9:00 – 21:00 horas

Gracias a vosotras

Hoy, después de oír una y mil veces vuestras palabras de cariño, apoyo y agradecimiento a nuestro trabajo, queremos ser nosotras las que os agradezcamos tanto como nos habéis enseñado.

Sobre capacidad de superación
Sobre ganas de salir adelante
Sobre esperanza en el futuro

Nosotras también aprendemos de vosotras.
GRACIAS, PUES TAMBIÉN A VOSOTRAS.

Las mujeres que sufren violencia de género:

SI ESTÁN CONFUNDIDAS
SI TEMEN POR SUS HIJOS
SI TIENEN MIEDO
SI TEMEN REPRESALIAS
SI SIENTEN VERGÜENZA 
SI TEMEN LAS DIFICULTADES ECONÓMICAS QUE ACARREA LA SEPARACIÓN
SI TEMEN LA PRESIÓN SOCIAL
SI SIENTEN CULPA

Y… SI NECESITAN AYUDA

Para saber qué les pasa
Para ayudar a sus hijos
Para recuperar su autoestima arrebatada por el maltratador
Para saber cuáles son sus derechos

Nosotras, todas las profesionales que trabajamos en el PROGRAMA FORTALEZA, queremos daros las GRACIAS a vosotras, mujeres que sufrís violencia de género, por enseñarnos cada día que DEL MALTRATO SE SALE.

SI NECESITAS AYUDA, LLÁMANOS
900 100 009

 

Natividad Hernández-Claverie Gala

Psicóloga del Programa Fortaleza

Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres

Gracias a vosotras

Gracias a vosotras

900 100 009

Número gratuito de atención a mujeres víctimas de violencia machista

 

Horario: de lunes a viernes, 9:00 – 21:00 horas