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“Cuando el maltrato se cronifica ya forma parte de la normalidad” Mujeres mayores y Violencia de género II

La semana pasada os adelantamos en nuestro blog la primera parte del directo que organizamos a través de Clubhouse para abordar la Violencia de Género en mujeres mayores con Natividad Hernández-Claveríe Gala, experta en intervención en casos de violencia de género y Psicóloga del Programa Fortaleza de la CIMTM. 

A continuación, compartimos la segunda, (y última parte) de lo más destacado de esta conversación que podéis escuchar de nuevo en Clubhouse. 

Identificar la violencia desde el entorno

A menudo, el entorno social y familiar, e incluso los y las profesionales de la atención sanitaria y social relacionan lesiones y comportamientos que asociarían fácilmente a la violencia de género en mujeres más jóvenes, con el proceso de envejecimiento, cuando se trata de mujeres mayores.

En el caso de la violencia de género hacia mujeres mayores, se da la particularidad de que, por lo general, es perpetrada por la pareja con la que han convivido durante décadas, y, por tanto, experimentan una violencia que ha pasado a formar parte de sus vidas, lo que hace que muchas no la consideren como tal.

Esa falta de autorreconocimiento como víctimas dificulta que pidan ayuda o denuncien. Por ello es de vital importancia que desde el entorno más cercano se detecte la violencia cuanto antes y puedan ser derivadas a una atención especializada.

La primera parte de nuestra intervención consiste en aclarar su confusión y conseguir dos objetivos: identificar la violencia que sufren y desprenderse de roles de género impuestos desde la infancia, como que la mujer debe estar a disposición de los varones y complacer a los demás. “Cuando el maltrato se cronifica ya forma parte de la normalidad” resalta Nati.

¿Qué factores influyen en que las mujeres mayores aguanten en relaciones de maltrato?

Aunque debemos tener en cuenta muchos factores sociales, desde el punto de vista de Nati, la falta de independencia económica es uno de los mayores obstáculos a los que se enfrentan las mujeres que sufren violencia de género.

Para que una mujer pueda salir de la violencia debe tener recursos económicos y un medio para ganarse la vida, sin esta independencia ni siquiera se pueden plantear salir de esa relación.

Debemos tener en cuenta que antes no existía una ley contra la violencia de género, la mujer carecía completamente de derechos y cuando asistían a la Policía para pedir ayuda, el mensaje que se les transmitía era “aguanta y pórtate bien”. De ahí la importancia en que haya una ley que ampare a las mujeres.

¿Cómo trabajamos desde el Programa Fortaleza?

Si en la intervención con mujeres jóvenes los esfuerzos se centran especialmente en romper la dependencia emocional con el maltratador, en la intervención con mujeres mayores la terapia se dirige a potenciar la autoestima y recuperar su identidad.

En cuanto a las necesidades específicas de las mujeres mayores víctimas de violencia de género “Es fundamental que haya una mayor sensibilización social las mujeres que pertenecen a esta generación han estado sometidas a un cotidiano maltrato psicológico y violencia sexual.

La cantidad de situaciones de violencia psicológica que concurren en el entorno privado son muy difíciles de demostrar, y en muchas ocasiones son las propias mujeres las que las ocultan porque están educadas en el “no grites que te van a escuchar los vecinos” o “aguanta por tus hijos”.

Entre los cambios que tendrían que producirse para que estás mujeres dejen de ser las grandes olvidadas, nuestra experta destaca que deben perder la vergüenza y la pena hacia el maltratador, puesto que lo justifican con frases como “me quiere a su manera” o “en el fondo me quiere”

Por otro lado, también se debe asegurar su confianza en las instituciones a la hora de denunciar la situación de violencia. “Lejos de exagerar sus vivencias, muchas mujeres incluso las minimizan por vergüenza y ocultan la mayoría de sus experiencias” denuncia Nati, en base a su intervención psicológica con mujeres dentro del Programa Fortaleza de la Comisión.

La discriminación histórica de las mujeres

Este mes se ha conmemorado el 8M, Día Internacional de la Mujer y aunque hay mucho que celebrar por todos los avances sociales y jurídicos alcanzados gracias al movimiento asociativo feminista, todavía quedan muchos asuntos pendientes de la agenda feminista como la abolición de la prostitución o la total erradicación de la violencia de género.

Durante el encuentro hicimos un ejercicio de memoria histórica para recordar las discriminaciones que han sufrido las mujeres:

  • A partir de 1939 se prohibió el matrimonio civil y el divorcio
  • La mujer casada tenía una situación legal similar a los menores de edad
  • En 1942 se impuso que la mujer dejase de trabajar al casarse si el marido tenía unos ingresos mínimos, y si se reincorporaba debía estar autorizada por el marido.
  • No podían ejercer ciertas profesiones, como las militares, notariales, de diplomacia
  • Se prohibió la educación mixta. Y aunque las mujeres podrían acceder a estudios medios y superiores, no era habitual ni estaba bien visto.
  • El feminismo se convirtió en algo antifemenino, antinatural y anticristiano.
  • Hasta 1978 si la mujer cometía adulterio se consideraba delito con pena de cárcel y multa. Pero si era el marido solo se consideraba delito si había escándalo público y mantenían una relación marital sin estar casados ( amancebamiento).
  • Hasta 1981 las mujeres necesitaban el permiso de su marido para trabajar, sacarse el pasaporte, obtener el carné de conducir y abrir una cuenta corriente en el banco.
  •  El artículo 416 del Código Civil castigaba con cárcel o multa a quienes facilitaran cualquier medio para producir el aborto o evitar la concepción.
  • Los roles masculino y femenino tenían que estar totalmente diferenciados: Las características atribuidas a las mujeres eran el instinto, la humildad, el control de sus sentimientos, la sensibilidad y su capacidad de sacrificio
  •  Su ámbito natural debía ser el hogar. Su función en la sociedad era casarse, tener hijos y dedicarse a las tareas de la casa.
  • La suma todo ello hizo que se impusiese un modelo de mujer dependiente de un varón de su familia, ya fuera el padre, el marido o el hijo. Las mujeres que se opusieran a este modelo eran castigadas mediante violaciones, agresiones sexuales, encarcelamientos y torturas.

Hasta 1975 las mujeres vivieron y sufrieron las consecuencias de un sistema patriarcal y machista que las tenía totalmente oprimidas. En ese año, la ONU declaró el Año Internacional de la Mujer y hubo muchos congresos internacionales, campañas y acciones para concienciar sobre la situación de las mujeres.

La factura de un machismo estructural

Han pasado casi 50 años y aun así todavía quedan importantes secuelas. “Los cambios son lentos y no podemos olvidarnos de las mujeres que viven en zonas rurales y en situaciones más desfavorecidas, donde la violencia de género y el machismo están a la orden del día.”

Al preguntar a nuestra experta por la evolución social en la percepción de la violencia de género, su respuesta no termina de ser totalmente esperanzadora “Yo miro para atrás y veo grandes avances, quiero mirar hacia adelante y quiero ver que las mujeres no se queden atrás en la independencia económica. Darles a las mujeres posibilidades reales de ser libres. Veo mucho avance y también mucho por avanzar.”

En este sentido recordamos cómo el testimonio de Ana Orantes supuso un antes y un después en la tolerancia social ante la violencia de género, ya que muchas mujeres se sintieron identificadas y la violencia en el ámbito de la pareja paso a considerarse un problema social y estructural que las instituciones debían atajar.
Lamentablemente cada muerta y menor asesinados da un paso adelante para que la sociedad tome conciencia.”

Nuestra experta también hace un llamamiento a los hombres, pues “son definitivos en nuestra lucha” todos se van a beneficiar si en lugar de tener a las mujeres sometidas, las consideran sus iguales y compañeras.

Por ello terminamos la conversación insistiendo en la necesidad de educar a las generaciones más jóvenes en relaciones afectivo-sexuales basadas en la igualdad y en el respeto mutuo.

Recordamos nuestro teléfono de atención gratuito dirigido a mujeres en situación de maltrato. Como asegura Nati, al contarnos tu situación “No serás juzgada, sino comprendida

900 100 009

 

‘’Educadas en la complacencia masculina’’ Mujeres mayores y Violencia de Género I

El pasado 10 de marzo organizamos un directo a través de Clubhouse para abordar la Violencia de Género en mujeres mayores. Para la ocasión, contamos con Natividad Hernández-Claveríe Gala, experta en intervención en casos de violencia de género y Psicóloga del Programa Fortaleza de la CIMTM.

Si bien el maltrato hacia las personas mayores tiene cara de mujer, no hay que confundirlo -sea en un contexto de violencia intrafamiliar o no- con la violencia de género, ya que presentan características diferentes, aunque en ocasiones se superpongan y sumen factores de vulnerabilidad.

El maltrato hacia las personas mayores sustentado en el edadismo, puede tener lugar por diversos factores personales, económicos, psicológicos o relacionales entre maltratador y víctima; sin embargo, la violencia de género tiene una motivación de control y dominación que responde a patrones machistas.

Según el Estudio sobre las mujeres mayores de 65 años víctimas de violencia de género, las razones por las que las mujeres encuestadas refieren haber permanecido en la relación de pareja con el maltratador son diversas:

  • El 35% admitieron haber tenido miedo a que las mataran.
  • Tres de cada diez indican que este tipo de violencia era aceptado por la sociedad en aquellos momentos, (el 13% señala que no se admitían denuncias por violencia de género)
  • El 32% manifiesta que lo hizo por sus hijos e hijas.

La violencia de pareja contra las mujeres mayores tiene un carácter multiforme, puede producirse en contextos de fragilidad y dependencia de la mujer necesitada de cuidado, o sin que existan estas circunstancias y la mujer mayor mantenga un elevado grado de autonomía personal. En el primero de los casos, la violencia genera aún mayor dependencia a la mujer e incrementa su aislamiento del entorno. Muchas mujeres mayores que ejercen de cuidadoras principales de sus parejas sufren también violencia por parte de éstos. En cualquier caso, se puede encontrar “una especial vulnerabilidad de la víctima asociada a la edad”.

Pese a esta realidad, los medios de comunicación y los recursos especializados apenas se dirigen hacia las víctimas de mayor edad. En palabras de Natividad “las mujeres mayores han sido las grandes olvidadas. Forman parte de una generación a la que se le presta menos atención. Sin embargo, en base a nuestra experiencia, son las que sufren mayor intensidad y frecuencia de violencia. Tenemos una deuda con ellas”

Terapia con grupos de mujeres mayores

Nadie te va a comprender mejor que alguien que ha pasado por tu misma situación, por esta razón Natividad valora muy positivamente las terapias en grupo con mujeres mayores.

“Muchas veces no saben ver su propia situación”, escuchar los testimonios y vivencias de otras mujeres en terapia en las mismas circunstancias hace que muchas de ellas sean conscientes, identifiquen la violencia de género e incluso dejen de justificarla.

Para nuestra experta, la pregunta del millón es “Y si esto que te está haciendo a ti le pasa a tu hija, ¿qué le dirías?’’ Sin dudarlo, las mujeres responden siempre “que dejen la relación”, pero esos consejos no se los suelen aplicar a sí mismas.

El gran problema es que son mujeres que están educadas en la complacencia masculina, por ello enfrentarse a la violencia de género les supone un gran conflicto con los principios y valores de la unidad familiar que les han inculcado.

Muchas de estas mujeres vivieron, desde su primera juventud, sometidas a sus maridos y dedicadas a la crianza. Estas circunstancias, las mantuvieron al margen de valores fundamentales como la amistad y sororidad. Los grupos suponen una nueva oportunidad para redescubrirlos, y para desarrollar vínculos fuertes, importantes y muy duraderos.

La importancia de estos espacios de encuentro queda patente en el estudio de la DGVG sobre violencia de género en mujeres mayores. Cuando se pregunta a las encuestadas cuáles son sus necesidades prioritarias, un 15% solicita “ayuda para sentirse menos sola” y un 14% quisiera participar en grupos de autoayuda con otras mujeres en su misma situación.

La próxima semana publicaremos la segunda parte de este encuentro sobre Violencia de género en mujeres mayores, mientras tanto puedes volver a escuchar la conversación en Clubhouse. 

Violencia de genero en mujeres mayores

 

Campaña Covid-19

Violencia de Género durante el estado de alarma

Es inevitable echar la vista atrás y recordar cómo era nuestra vida antes de que el Covid-19 irrumpiera de lleno en todo el mundo. Justo el pasado domingo 14 de marzo se cumplía un año desde que el Gobierno decretara el estado de alarma, y comenzara así una larga etapa de confinamientos domiciliarios y medidas restrictivas para contener la propagación del virus.

La llegada de la pandemia ha puesto en relieve los problemas que ya arrastrábamos desde antes, y en el caso de la violencia de género no ha sido para menos.

Las denuncias presentadas a lo largo del 2020 bajaron un 10% con respecto a 2019. Es decir, más de 17.000 mujeres no denunciaron violencia machista, en gran media por el confinamiento, sin que se pueda afirmar que la caída se deba a un descenso real de los casos de maltrato, sino a las dificultades añadidas que las víctimas han tenido para denunciar.

Por recordar cifras, entre los meses de marzo y junio del año pasado, hasta ocho mujeres fueron asesinadas a manos de sus hijos en España, y cinco de estos casos se produjeron durante el estado de alarma. Lamentablemente, lo que vino después del confinamiento no fue mejor y hasta un total de 59 mujeres fueron asesinadas en 2020 por violencia de género.

Pese a todas las limitaciones sobrevenidas con el estado de alarma, desde la Comisión pusimos todo nuestro esfuerzo en adaptarnos a la nueva situación, y continuamos con nuestra labor para no dejar desamparadas a las mujeres que se encontraban en situación de maltrato.

El confinamiento extremó la vulnerabilidad de todas las mujeres, al verse obligadas a convivir en el mismo espacio con sus maltratadores. Al inicio de la pandemia se multiplicó el nivel de llamadas al 900 100 009, no solo de mujeres en situación de violencia, sino también de profesionales para solicitar información sobre los servicios que continuaban abiertos, y qué recursos ofrecían las administraciones públicas.

Una vez que la población fue conociendo los recursos que tenía a su disposición, el tráfico de llamadas se normalizó y volvió a los niveles de periodos anteriores a la pandemia.

En cuanto al contenido de las intervenciones telefónicas durante la pandemia, pasaron de ser mayoritariamente informativas o de seguimiento, a estar protagonizadas por servicios de contención. Es decir, enfocamos la asistencia telemática a mujeres en ofrecerles pautas para protegerse ante situaciones de violencia imprevista en el seno del hogar, y evitar así escenarios de tensión en el domicilio o situaciones que pusieran en riesgo su integridad.  El objetivo, en definitiva, era contener la situación en la medida de lo posible ante la dificultad de operar presencialmente en pleno estado de alarma.

Cartel informativo comisión

La ejecución en el estado de alarma de nuestro programa Fortaleza y Alternativa

Durante este periodo, aunque en todas nuestras sedes (Madrid, Andalucía, Navarra y País Vasco) se paralizó la atención presencial, continuamos la atención individual por parte de nuestro equipo de psicólogas, abogadas y trabajadoras sociales del Programa Fortaleza, para seguir ofreciendo atención social, psicológica y jurídica por Skype y por teléfono, a mujeres y menores víctimas de violencia de género. 

En cuanto al programa de detección de víctimas de trata con fines de explotación sexual (Programa Alternativa), todas las intervenciones presenciales en escenarios de prostitución quedaron suspendidas, pero se habilitó un servicio de atención psicológica y jurídica vía telefónica. Así como de traducción e interpretación en las interacciones con sanitarios y la administración.

Nuestro equipo de profesionales se ha servido de las herramientas tecnológicas para no dejar desatendidas a las usuarias, precisamente cuando necesitaban una mayor seguridad y estabilidad, dado el encerramiento que la pandemia podía suponer de cara a la reiteración de la agresión en los domicilios.

A medida que se han ido suavizando las restricciones de movilidad, nos hemos ido adaptando a las nuevas necesidades y demandas, haciendo uso de las nuevas tecnologías. Recientemente hemos iniciado una serie de directos en Instagram para resolver dudas y ofrecer asesoramiento  psicológico, jurídico o socio-laboral. En el próximo directo, resolveremos cuestiones jurídicas y dudas generales sobre las pautas a seguir para presentar una denuncia de violencia de género.

Otra de las líneas de actuación en materia de prevención es nuestro programa “Conectadas” , un proyecto orientado a prevenir situaciones de riesgo, y destinado a que las chicas y mujeres jóvenes puedan identificar la violencia que están sufriendo y conozcan los recursos que tienen a su disposición.  Este servicio se realiza de forma tanto presencial como vía WhatsApp en el número 669 473 301.

La pandemia ha puesto de manifiesto la escasez de recursos estructurales

En este sentido, aunque es cierto  que las administraciones públicas y los Gobiernos han hecho esfuerzos, como planes de contingencia dirigidos a víctimas de violencia y a víctimas de mujeres en situación de prostitución, no debemos olvidar que la pandemia ha sido un detonante que ha puesto de manifiesto la escasez de recursos estructurales destinados a estas mujeres. Es necesario resaltar que si las ONG no hubiéramos colaborado en campañas de difusión de información o no hubiéramos prestado apoyo y atención a las mujeres, desde las administraciones públicas no hubieran tenido la capacidad suficiente para cubrir la demanda de casos que seguían produciéndose.

Nuevo mapa de recursos para víctimas de violencia de género

El proyecto SOL.NET ha creado un nuevo mapa de recursos destinado a víctimas de violencia de género, con información sobre organizaciones que ofrecen servicios de apoyo y atención en España.

SOL.NET ha contado con la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres en la creación de esta herramienta, incorporando en el mapa nuestras cuatro sedes en el país: Madrid, Sevilla, Pamplona y Barakaldo, donde ofrecemos atención a mujeres víctimas de violencia machista y a sus hijas e hijos menores. (En el apartado sedes y contacto de nuestra web puedes consultar más datos acerca de nuestros centros.)

Esta iniciativa forma parte de un proyecto de investigación I+D+i que tiene como principal finalidad “identificar y analizar actuaciones de solidaridad que estén contribuyendo a la recuperación de mujeres en situación de violencia de género”, según detalla SOLNET.

El resultado final de esta investigación será elaborar recomendaciones políticas para la mejora de las intervenciones.

El proyecto aún se encuentra en Fase 1, con la recopilación de esta base de datos, pero se espera un interesante estudio de casos, un análisis cuantitativo, una fase de transferencia y la posterior difusión de las conclusiones extraídas.

Si deseas consultar el mapa de recursos, pincha aquí.

Mapa de recursos. Fuente: SOL.NET

 

¿Cómo ayudar a una víctima de violencia de género?

El pasado jueves, nuestra compañera Rocío Vidarte impartió una charla-taller, organizada por la librería El Gusanito Lector, que buscaba dar respuesta a una de las preguntas que más asedian a familiares y amigos de una víctima de violencia de género: ¿qué puedo hacer?, ¿cómo puedo ayudarla?

¿Qué hacer si mi hija ha sido maltrat

La charla estuvo centrada en las víctimas jóvenes y en cuál puede ser la actuación de las madres y padres para ofrecer el apoyo necesario a su hija mientras se aseguran de que está a salvo. Pero para ello, el primer paso es poder entablar una conversación con la víctima sobre la situación que está viviendo.

Tal y como explicó la coordinadora de CIMTM Andalucía, hay muchos motivos que llevan a una mujer joven a no relatar la violencia que sufren. Por ejemplo, pueden tener miedo a perder su libertad y pasar a ser controladas por sus padres en todo momento, también miedo a la presión familiar y del círculo de amistades a que ponga fin a su relación cuando ella aún no está preparada. La esperanza de que el agresor cambie, la vergüenza o el temor a la reacción del maltratador si denuncia también son factores que influyen en este proceso.

 

¿Qué podemos hacer?

  • Buscar ayuda: Si hay sospechas de que una mujer de nuestro entorno sufre violencia, es preciso acudir o llamar a servicios de atención a víctimas para recibir información y ayuda, lo que nos dará las claves para poder identificar las señales y actuar.
  • Arroparla: En primer lugar, es importante saber que el maltratador buscará en todo momento aislar a la víctima de su entorno. Por ese motivo, tendremos que centrarnos en crear una red entre familiares y amistades cercanas para mantener el contacto con ella en todo momento.
  • No insistir: Si ella aún no está preparada o convencida para dejar la relación, no debemos presionarla ni forzarla. Debemos escucharla, sin juzgar, mostrar nuestro apoyo en el proceso y exponer, sin estridencias, que puede estar en riesgo.
  • Denunciar: Muchas personas creen que solo la víctima puede denunciar una situación de violencia de género, pero no es así. La denuncia puede llegar de su entorno. Podrán recibir asesoramiento jurídico antes de realizarla en servicios de atención especializada a la mujer, y teléfonos como el 900 100 009.

Los seres queridos y el entorno social de la víctima juegan un papel fundamental en la lucha contra la violencia de género. Es importante implicarnos e interiorizar que ni la víctima ni su entorno somos culpables de la situación que está sufriendo, solo el agresor lo es.

Si necesitas conocer más consejos, puedes acceder a la charla-taller completa en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=5avr52x_MCc

Descarga gratis la guía de la CIMTM: ¿Qué hacer si mi hija ha sido maltratada?

Nuestra organización, en su Programa Fortaleza,  tiene un teléfono de atención gratuito para víctimas y familiares:

900 100 009. (Horario de L a V de 9:00 a 21:00 horas).

Para emergencias, o teléfono 24 horas: 016. 

Mujer en el ordenador

Reinventando espacios de confianza

La situación que estamos viviendo por el COVID-19, única y extraordinaria, nos ha obligado a reinventar nuestra manera de trabajar y de relacionarnos con las mujeres que atendemos desde la organización.

Como psicóloga siempre he visto primordial el vinculo entre la usuaria y la profesional. Gracias a él se forma un espacio de confianza e implicación que hace que el éxito de la terapia aumente categóricamente.

En la actualidad, al tener que llevar a cabo las consultas vía telefónica o por videollamada, es mucho mas costoso crear dicho vinculo, nos faltan sus miradas pensativas, sus llantos silenciosos o sus medias sonrisas cuando consiguen vislumbrar la luz en nuestra conversación. Aún así, siendo un sobresfuerzo lo conseguimos y podemos sentir la alegría y el agradecimiento cuando cogen el teléfono, sentir que gracias a nuestra intervención no se sienten solas y desamparadas ante la situación que están viviendo y que hay alguien cada semana para escucharlas y tenderles una mano en estos momentos tan duros que están viviendo.

Por otro lado, las intervenciones grupales que antes esperaban con anhelo cada semana, ahora tienen lugar por videoconferencia, y aunque no hay abrazos ni besos, sigue habiendo la misma ilusión y las mismas sonrisas al ver a sus compañeras y poder notar que siguen teniendo ese espacio donde sentirse escuchadas y apoyadas.

Gracias al gran trabajo de todas las profesionales que trabajan en la Comisión para la investigación de Malos Tratos a Mujeres, ya que con nuestro esfuerzo y perseverancia en la lucha contra la violencia de género estas mujeres nunca estarán solas.

 

Irina Núñez de Arenas Box 

Psicóloga del Programa Fortaleza

Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres

Mujer en el ordenador

900 100 009

Número gratuito de atención a mujeres víctimas de violencia machista

 

Horario: de lunes a viernes, 9:00 – 21:00 horas

Gracias a vosotras

Hoy, después de oír una y mil veces vuestras palabras de cariño, apoyo y agradecimiento a nuestro trabajo, queremos ser nosotras las que os agradezcamos tanto como nos habéis enseñado.

Sobre capacidad de superación
Sobre ganas de salir adelante
Sobre esperanza en el futuro

Nosotras también aprendemos de vosotras.
GRACIAS, PUES TAMBIÉN A VOSOTRAS.

Las mujeres que sufren violencia de género:

SI ESTÁN CONFUNDIDAS
SI TEMEN POR SUS HIJOS
SI TIENEN MIEDO
SI TEMEN REPRESALIAS
SI SIENTEN VERGÜENZA 
SI TEMEN LAS DIFICULTADES ECONÓMICAS QUE ACARREA LA SEPARACIÓN
SI TEMEN LA PRESIÓN SOCIAL
SI SIENTEN CULPA

Y… SI NECESITAN AYUDA

Para saber qué les pasa
Para ayudar a sus hijos
Para recuperar su autoestima arrebatada por el maltratador
Para saber cuáles son sus derechos

Nosotras, todas las profesionales que trabajamos en el PROGRAMA FORTALEZA, queremos daros las GRACIAS a vosotras, mujeres que sufrís violencia de género, por enseñarnos cada día que DEL MALTRATO SE SALE.

SI NECESITAS AYUDA, LLÁMANOS
900 100 009

 

Natividad Hernández-Claverie Gala

Psicóloga del Programa Fortaleza

Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres

Gracias a vosotras

Gracias a vosotras

900 100 009

Número gratuito de atención a mujeres víctimas de violencia machista

 

Horario: de lunes a viernes, 9:00 – 21:00 horas

Mujer esperando llamada

Intervención telefónica para relacionarnos y ayudar a las mujeres víctimas de violencia de género

El trabajo de intervención telefónica no deja de ser un medio de ayuda eficaz para estos momentos. El objetivo es que la mujer tenga presente que al otro lado del teléfono se encuentra una interlocutora válida, que le va a permitir expresar sus emociones y sentimientos libremente, sin ser juzgada, es más, siendo legitimada y creando un espacio de desahogo emocional favorecido por el vínculo terapéutico.

Con las mujeres que ya estaban en terapia previamente, simplemente he continuado con mi intervención, al tener en cuenta que nos habíamos visto en anteriores consultas presenciales ya estaba establecido el reconocimiento físico en nuestro imaginario.

Pero el trabajo se realiza igualmente que con las mujeres que he contactado por primera vez por vía telefónica. Esencial es la escucha terapéutica y el manejo de los silencios, el poder dejar ese espacio de reflexión hacia un insight, un darse cuenta que surge de la propia dinámica terapéutica.

Quedo en llamarlas un determinado día de la semana y a una hora concreta, al igual que cuando asistían a sus consultas presenciales, he sido sumamente cuidadosa en respetar los horarios, para no sobreexponerlas, ya que al estar en confinamiento junto a los maltratadores se facilita el que puedan ejercer un mayor control hacia ellas. En ocasiones acordaba con las mujeres que la hora y el día de la llamada fuera la que se dejaran para ir a la compra y así poder hablar con libertad.

He percibido un aumento de la problemática con respecto a las madres que tienen establecido un régimen de visitas, ya que muchos de los padres han aprovechado esta situación para no entregar a los menores o amenazarlas con llevárselos, aunque sepan que están incumpliendo, pero son conscientes de que en la situación actual es muy posible que se demoren los trámites judiciales.

Si la soledad no buscada ya es nociva, en estas circunstancias especiales se agudiza aún más, ya que una de las estrategias del maltratador ha sido utilizar el aislamiento, y algunas mujeres se encuentran aisladas de la familia y sin redes sociales, con lo que se acentúa la problemática de soledad.

He podido observar cómo las mujeres están esperando mi llamada, de hecho, en alguna ocasión en la que me he demorado unos minutos porque no había finalizado con la intervención anterior, han llamado a nuestro servicio para confirmar la cita.

Considero que ahora más que nunca se hace necesaria una relación de ayuda en la que se sientan acompañadas en su proceso. Validar sus sentimientos y ayudarlas a ponerles nombre.

En algunas ocasiones lo que he realizado es una contención emocional, por el desbordamiento que la situación produce, otras veces he facilitado la expresión de las emociones sin llegar al descontrol.

Así como en otras he podido avanzar más hacia la clarificación, identificación del problema o ayudarlas a recordar momentos difíciles, todo ello llevado desde el respeto a sus propias decisiones y a la transmisión de confianza hacia el camino de la recuperación.

 

Cecilia Illán Delgado

Psicóloga del Programa Fortaleza

Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres

Mujer esperando llamada

900 100 009

Número gratuito de atención a mujeres víctimas de violencia machista

 

Horario: de lunes a viernes, 9:00 – 21:00 horas

Mujer en libertad

El confinamiento como pretexto para empatizar con las víctimas de violencia de género

La víctima, aislada, permanece recluida por su opresor, aquel que exige dicha situación con imposición, reprimiendo la libertad individual que tiene cualquier ser humano a poder proyectar su esfera social, destruyendo así su individualidad personal.

Durante estos días, he pasado por altibajos emocionales, seguramente derivados de la situación anómala en la que nos encontramos, situación que nunca antes habíamos vivido. Se declaró el Estado de Alarma y, repentinamente, comenzamos a darnos cuenta de que la libertad es un bien de gran valor. Un bien que, si bien es inherente a cada individuo desde que nace, muy pocos damos el valor que representa el hecho de tenerla, puesto que en nuestra mente no se baraja lo contrario.

Enfocándolo desde un punto de vista emocional, donde esa idea de libertad queda completamente desvirtuada, la encontramos en todas aquellas personas que permanecen ocultas bajo una idea errónea de amor incondicional (inexistente, al fin y al cabo), sin ser conscientes de que todo aquel que ama respeta, comprende y cuida con sumo cuidado, evitando causar daño al otro, empujando y estimulando para que crezca, se realice y luche por sus inquietudes. Es esto, en definitiva, lo que nos hace personas.

Es en este punto donde me gustaría hacer un paralelismo respecto a la situación de confinamiento en la que nos hallamos inmersos. Así, hay quien se pasa confinada a manos de sus parejas durante toda su vida y a ojos de la gente son invisibles. Estar confinado no es solo un estado físico, sino también moral y emocional. Y es en estos casos en los que ofrecer apoyo se hace imprescindible, pues ello denota ese apoyo que tanto deseamos y necesitamos. Así, muchas de estas personas se encuentran confinadas sin ni siquiera ser conscientes, por eso es importante hacer saber a quien padece esta situación lo mucho que valen, mostrándoles la posibilidad de que puedan alzar su voz y tomen conciencia de tal situación.

Mujeres, estos días me estáis enseñando que podéis cambiar la dirección de esa lucha, enfocándola hacia vosotras mismas para liberaros de esa cárcel que os oprime y no os permite vivir. Quería aprovechar estos momentos para daros las gracias a todas las mujeres que os dejáis apoyar y que nos hacéis sentir mucho orgullo de la labor que desempeñamos, haciéndonos saber que somos de gran utilidad y que, en definitiva, nos llena para continuar con nuestra labor profesional. ¡Nunca estaréis solas!

Finalmente, me gustaría señalar que, en esta crisis sanitaria, todos somos conscientes de los peligros que entraña el virus y de cómo combatirlo, sabemos que nos esperan muchos retos por superar, pero apenas reparamos en aquellas que, de un modo imperceptible para la mayoría de la población, vienen sufriéndola durante mucho más tiempo de lo que dura esta cuarentena.

Todavía les espera el mayor reto de sus vidas, luchar por su libertad. Darles su apoyo mediante la escucha, el aliento, la comprensión y el cariño. Es aquí donde nuestra labor comienza, pero para ponerla en práctica es necesario que seas tú quien dé el primer paso. Sé valiente y déjate ayudar.

 

Yolanda Ledesma Casado 

Trabajadora Social del Programa Fortaleza

Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres

Mujer en libertad

900 100 009

Número gratuito de atención a mujeres víctimas de violencia machista

 

Horario: de lunes a viernes, 9:00 – 21:00 horas