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Colaboramos en una campaña contra la sextorsión con el Ayuntamiento de Fuenlabrada

Se acerca San Valentín, el conocido como “Día de los Enamorados”, y el Ayuntamiento de Fuenlabrada ha querido aprovechar esta fecha para concienciar a los y las adolescentes sobre el peligro de ciertos comportamientos tóxicos en pareja que pueden terminar convirtiéndose en violencia contra las mujeres.

En esta ocasión, se han centrado en el sexting, una práctica cada vez más frecuente en jóvenes que consiste en el intercambio de fotografías y vídeos de contenido sexual entre parejas o compañeros/as afectivo-sexuales.

“El sexting supone una práctica peligrosa porque lleva a la pérdida de control del contenido que afectan directamente a la intimidad de las personas. Cuando el consentimiento para intercambiar las imágenes entre dos personas se rompe y llega a terceros para extorsionar, es cuando hablamos de sextorsión. El daño que pueden llegar a sufrir las víctimas es irreparable”, manifiesta el consistorio.

Se utilizan las fotografías o vídeos como chantaje para que la víctima no deje la relación con el agresor o bien para humillarla o para pedirle dinero.

“Creías que era un juego, pero el juguete eras tú”, con este lema, el Ayuntamiento de Fuenlabrada quiere alertar a los jóvenes de entre 14-18 años del municipio de los peligros de compartir imágenes de contenido íntimo o privado, así como incidir en el buen uso de las redes sociales y la responsabilidad que tienen aquellos que difunden.

Con esta iniciativa se busca dejar muy claro que la sextorsión es un delito penal, así como sensibilizar sobre la importancia de las relaciones sanas e igualitarias de pareja, rompiendo mitos del amor romántico.

En la campaña se recalca que las principales víctimas de este tipo de chantaje y amenaza suelen ser las adolescentes. Los estereotipos de género han castigado duramente a las mujeres por cualquier aspecto relacionado con su sexualidad, y ese estigma permanece hoy en día.

Las mujeres son el objetivo principal de la sextorsión y muchas conocen al perpetrador. Casi la mitad suelen tener menos de 18 años, de aquí la necesidad de esta campaña para denunciar estas prácticas”, recalcan desde el área de Feminismo de la localidad.

¿En qué consiste la campaña?

La campaña está formada por tres estrategias principales: la difusión de materiales de sensibilización, la formación en las aulas y un concurso para que el alumnado ponga en práctica lo aprendido.

La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres colaborará con el Ayuntamiento de Fuenlabrada impartiendo charlas de sensibilización en los centros de secundaria del municipio, para explicar a los jóvenes en qué consiste este delito, por qué razón afecta más a las mujeres y qué consecuencias tiene para la víctima y el victimario.

Asimismo, difundiremos el Programa Conectadas, un proyecto realizado también en colaboración con el consistorio para que todas aquellas adolescentes víctimas de violencia machista puedan acceder a apoyo psicológico y social gratuito en su localidad.

Por su parte, el Ayuntamiento organiza un concurso de microrrelatos (250-350 caracteres) relacionados con prácticas como el sexting, el grooming (contacto de adultos con menores) o exposición involuntaria a material sexual y/o violento, dirigido a jóvenes de hasta 18 años.

Las bases de este concurso se pueden consultar pinchando aquí y hay premios con valor económico para las personas ganadoras.

La violencia contra las mujeres y niñas con discapacidad

Pese a los avances experimentados en el plano legislativo, en el cual España es sin duda referente internacional, existe todavía una desigualdad social patente, doblemente negativa cuando hablamos de mujeres en situación de discapacidad.

Desde la perspectiva de la violencia que sufren las mujeres, aquella que afecta a las mujeres y niñas con discapacidad presenta dos características, que suponen una barrera inicial a la lucha contra este tipo de agresiones:

LA INVISIBILIDAD. Es notorio que las mujeres con discapacidad por sus circunstancias específicas sufren mayores abusos, y sin embargo lo hacen de una forma mucho más silenciosa e invisible.

LA NORMALIZACION que se produce al sufrir estas violencias desde edades muy tempranas, de forma continuada y estructural.

De ahí que romper la invisibilidad que todavía existe respecto a las personas discapacitadas, MEDIANTE LA DETECCIÓN Y LA  PREVENCION se convierta en un factor esencial.

No podemos olvidar que sin una detección previa no hay posibilidad de denuncia y acceso a la Justicia.

Esto hace que sea muy importante que desde los Servicios de Salud así como desde los Servicios Sociales, Centros de Dia o residenciales, Centros ocupacionales, etc. a los que acude la víctima se extremen las medidas de detección de situaciones de violencia de que puedan estar sufriendo.

En el mismo sentido, que los profesionales de dichos servicios tengan una formación específica y directrices adecuadas para lograr una intervención, que pueda favorecer espacios de intimidad con la mujer discapacitada sin la presencia del cuidador –en alto porcentaje agresor- y para explorarla de forma acorde a su situación personal.

Veamos algunos datos relevantes, extraídos de la Macroencuesta 2019 de la Delegación de Gobierno contra la V.G.

  • El 17,5% de las mujeres con discapacidad que han sufrido violencia de alguna pareja o expareja dicen que su discapacidad es consecuencia de la violencia de sus parejas. Este porcentaje asciende al 23,4% en el caso de las mujeres con discapacidad que han sufrido violencia física o sexual.
  • Entre las mujeres que tienen una discapacidad y han sufrido violencia sexual fuera de la pareja alguna vez en su vida, el 14,3% dicen que la discapacidad es consecuencia de estos episodios de violencia sexual.
  • La violencia sexual tiene consecuencias en la salud de las mujeres afectadas que perduran en el tiempo y esto hace que asistan con mayor frecuencia a diversos servicios de atención sanitaria, aunque los episodios de violencia sexual hayan sucedido en el pasado. Así, por ejemplo, el 43,7% de las mujeres víctimas de violencia sexual y el 58,8% de las que han sido violadas afirman haber utilizado algún servicio de urgencias por algún problema o enfermedad suyo en los 12 meses previos a las entrevistas, frente al 28,3% de las que nunca han sufrido violencia sexual.

En relación a los factores que generan una dependencia de la víctima con su agresor, algunos de los cuales afectan a todas las víctimas de violencia de género, como la emocional o la económica, y otros como la dependencia física que inciden en mayor medida en las mujeres dependientes, me resulta interesante señalar un estudio realizado por el Consejo General del Poder Judicial, en relación a las personas dependientes, en el que se habla de otro tipo de conducta violenta, consistente en la dejación de las actividades de cuidado, de la siguiente forma:

Negligencia y abandono: Rechazo, negativa o fallo para iniciar, continuar o completar la atención de las necesidades de cuidado, ya sea voluntaria o involuntariamente, por parte de la persona responsable de su cuidado. Como, por ejemplo, no aportar medidas económicas o cuidados básicos como comida, hidratación, higiene personal, vestido, cobijo, asistencia sanitaria, administración de medicamentos, confort, protección y vigilancia de situaciones potencialmente peligrosas, dejarla sola largos periodos de tiempo, no procurarle afecto, etc. La tendencia es a hablar de negligencia cuando el fallo se produce en los cuidados que debería proporcionar un profesional y de abandono cuando es el cuidador familiar el que no cumple con la responsabilidad de cuidado.

Barreras de acceso a la Justicia

Como señala en un estudio “Mujeres con discapacidad y Violencia de Género” la Magistrada María Tardón Olmos:

Por el hecho de ser menos capaces de defenderse físicamente del agresor, por su mayor dependencia de la asistencia y cuidados de otros. El propio cuidador ejerce, así, de barrera, en su relación con el exterior.

Por tener mayores dificultades para expresar los malos tratos sufridos debido a problemas de comunicación.

 Por la dificultad de acceso a los puntos de información y asesoramiento, principalmente debido a la existencia de todo género de barreras arquitectónicas y de la comunicación.

Por tener una menor credibilidad a la hora de denunciar hechos de este tipo ante algunos estamentos sociales.

Por vivir frecuentemente en entornos que favorecen la violencia: familias desestructuradas, instituciones, residencias y hospitales.

Dichas barreras se vienen dividiendo en dos tipos:

  1. Barreras de carácter subjetivo, entendido en el sentido de afectación del ámbito subjetivo de la persona.
  • Dependencia emocional. Dependencia física, incluida la atención a las necesidades de cuidado por parte de la persona responsable. Dependencia económica.

De nuevo, los agresores suelen ser personas conocidas, en un 99% de los casos. El 30% corresponden a abusos sexuales intrafamiliares. La cercanía de los agresores y la vulnerabilidad de las víctimas determina quién da la voz de alarma sobre los abusos: el 73% de los casos que llegan a la UAVDI vienen derivados de los servicios de atención directa a personas con discapacidad, Servicios Sociales y Centros de Salud. En otro 19% es la familia la que acude a la unidad y, por último, un 2% de las víctimas acuden por ellas mismas a pedir ayuda. (El diario 4/12/2014.)

  • Desconfianza de las mujeres ante la respuesta por parte de la Administración de justicia.
  • Miedo a la pérdida de la guarda y custodia o a la guarda compartida impuesta por parte de los Juzgados y Tribunales como sistema de custodia preferente.

Cuestiones como la de la guarda y custodia de los hijos, resulta una barrera recurrente, puesto que se parte de la visión de que las mujeres con discapacidad no pueden cuidar de sus hijos de igual manera a las demás mujeres, con base a la propia naturaleza del rol que socialmente se las ha adjudicado.

En efecto, los procedimientos de divorcio y juicios de tutela pueden centrarse en la discapacidad de la madre y no en su comportamiento como progenitora, equiparando así implícitamente la discapacidad de la mujer con la incompetencia para ejercer como madre. Sin embargo, los recursos existentes, los medios tecnológicos disponibles y la ayuda que debe recibir la madre son la clave para no victimizar e incluso coartar los derechos de las mujeres con discapacidad.

 

2. Barreras estructurales, que afectan a la accesibilidad y al tratamiento que desde las instituciones se ofrece a las víctimas.

  • Barreras arquitectónicas y de accesibilidad a los recursos: La primera barrera parte de la necesidad de accesibilidad en los propios Tribunales. Numerosos estudios referidos específicamente a la violencia de género ejercida sobre mujeres con discapacidad, muestran que existen trabas para el acceso de una mujer con discapacidad a la información, así como barreras arquitectónicas y de accesibilidad a los recursos, incluidos por tanto los relativos a la Administración de Justicia.

 

  • Falta de recursos y personal especializado antes y después de la presentación de la denuncia. Es necesario que los Juzgados cuenten desde un primer momento con medios humanos y personales especializados, como servicios de intérpretes para personas con discapacidad.

 

  • Atención y asesoramiento letrado antes y después de la denuncia. Para que el acceso de la mujer a la Justicia se realice de forma adecuada y con suficientes garantías. Se debe potenciar la creación de Servicios de Orientación Jurídica a personas con discapacidad y familiares. Con suficiente especialización.

 

  • Unidades forenses de valoración integral del riesgo. Consideramos que el sistema de valoración actual, que se realiza por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado no es integral, ni suficientemente fiable. Dichas unidades deberían contar con profesionales especialmente capacitados para la atención a mujeres con discapacidad, que realizaran una evaluación periódica, antes, durante y después del proceso judicial en su caso.

 

  • Escasa formación en género y discapacidad.

Consideramos necesario incidir en la formación de los profesionales que intervienen en el proceso de la violencia en general y en especial en relación a las personas con discapacidad, por sus especiales características y los factores de riesgo añadidos que tienen por su condición de discapacidad.

Esto incluye, juristas, trabajadores sociales, personal sanitario, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, medios de comunicación, etc.

Es necesaria la formación y capacitación en género y discapacidad, que incluya el conocimiento de conceptos tales como el feminismo, totalmente tergiversados y malinterpretados, así como módulos de sensibilización y capacitación específicos sobre personas con discapacidad.

Laura Galindo, psicóloga y especialista en la materia, señala la necesidad de formación de los agentes y del personal de los juzgados con los que entran en contacto las mujeres con discapacidad intelectual: “Si les hacen las preguntas con un tono rígido y de manera insistente, por ejemplo, la persona tiende a responder lo que se espera de ella. Ahí puede haber cambios de versión, pero no significa que la víctima esté mintiendo. Hay que enseñar de qué modo hacer las preguntas“.

Prácticas no deseables

Por parte de algunos sectores judiciales se detectan prácticas no deseables y falta de empatía.

  • Ejemplo de ello es que, en más de una ocasión, se cuestiona a la víctima antes que al agresor. En efecto, si esto ocurre con las víctimas de violencia de género en un importante número de ocasiones, cuanto más, con las mujeres con discapacidad. Así las mujeres con discapacidad cognitiva, por ejemplo, que pueden tener más dificultad para recordar la secuencia de los acontecimientos, y en su consecuencia más probabilidades de que se les reste credibilidad ante los tribunales.

 

  • El hecho de que no se valore debidamente el testimonio de las mujeres con discapacidad supone un problema en los casos de violencia basada en el género y agresión sexual, en los que el testimonio de las partes y la credibilidad de los testigos son especialmente importantes.

 

  • Se admite la estrategia de las denuncias cruzadas sin mayor repercusión para el agresor. Por el contrario son mucho más escasas las ocasiones en las que se admite la eximente de legítima defensa en favor de la víctima.

 

  • Solo en ocasiones excepcionales se procede en fase de instrucción a decretar el sobreseimiento provisional de las actuaciones, respecto de los presuntos hechos imputados a la víctima, incluso a falta de indicios racionales que sustenten una acusación mínimamente fundamentada.

 

  • El resultado en la mayoría de las ocasiones es la retractación en las denuncias, entendida en el sentido de retirar la acusación particular y acogerse al derecho a no declarar, haciendo extremadamente difícil la continuación del proceso o la conclusión del mismo mediante sentencia condenatoria.

 

 

Por último, no puedo acabar sin señalar que, a mi modo de ver, mientras los agresores sigan siendo invisibles, estamos colaborando con su impunidad.

Hemos de ser conscientes de que el problema no es la mujer, ni lo es la discapacidad, sino la conciencia social que permite que perduren desigualdades estructurales que afectan en mayor medida a determinados sectores de la población.

En conclusión, solo una sociedad sin barreras y tolerante, basada en el conocimiento y en el respeto a la persona como “ser humano”, sin distinción de sexo, ni de otras circunstancias personales, como en este caso, la discapacidad, podrá ser una sociedad libre de violencias.

 

Susana Martínez Novo

Abogada y Presidenta de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres

Presentamos el Programa Conectadas en Fuenlabrada

El pasado 27 de noviembre se presentó en un acto público el Programa Conectadas, un proyecto de colaboración entre la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres y el Ayuntamiento de Fuenlabrada para atender, asesorar y apoyar a adolescentes y mujeres jóvenes víctimas de violencia machista, entre los 13 y 30 años de edad.

La presentación se celebró en el marco de las XXVI Jornadas Técnicas contra la Violencia de Género, organizadas por el Ayuntamiento de Fuenlabrada. Los diferentes actos y ponencias enmarcados en estas jornadas se repartieron a lo largo de toda la semana del 25N, en conmemoración al Día Internacional Contra Las Violencias Machistas.

El día 27, la Concejalía de Feminismo del municipio madrileño quiso poner el foco de atención en la violencia machista sufrida por las mujeres más jóvenes. Por ello, seleccionó esta jornada para que se presentara públicamente el Programa Conectadas.

Las psicólogas que participan en el proyecto, Alba Acín y Elena Taranco, fueron las encargadas de explicar su funcionamiento. Las profesionales de la Comisión señalaron que este servicio se ha creado por la alta demanda de información y apoyo psicológico entre mujeres jóvenes con relaciones de pareja disfuncionales.

Los problemas que encuentran más a menudo en las usuarias son dependencia emocional, problemas de gestión de ansiedad, tristeza, autoestima baja o incluso síntomas de trastorno de estrés postraumático. Algunas desarrollan dificultades en sus nuevas relaciones afectivo-sexuales y rechazan tener nuevos vínculos.

El programa busca apoyar y acompañar a las adolescentes y mujeres jóvenes tratando de mejorar su autoestima, favorecer el empoderamiento, gestionar la ansiedad y mejorar la sintomatología depresiva. Esto pasa por un proceso de aprendizaje y deconstrucción en el que se incluye el cuestionamiento de los mitos románticos y la superación de cánones de género.

Conectadas permite a las jóvenes solicitar apoyo desde su móvil, a través de llamada, WhatsApp o correo electrónico. También se realiza el servicio de forma presencial y se prepara el desarrollo de grupos terapéuticos.

Contacta en: 669 47 33 01

O en: conectadas@ayto-fuenlabrada.es

Nuevas tecnologías, nuevas formas de violencia

El Ayuntamiento de Fuenlabrada también invitó a estas jornadas a Cristina Sánchez Bellas, psicóloga de nuestro Programa Fortaleza, especializada en mujeres jóvenes y menores.

Acompañada de la también psicóloga Olga Barroso, de la Concejala de Juventud, Beatriz Peñalver, y el Concejal de Feminismo, Raúl Hernández, Cristina Sánchez realizó un análisis de los factores que agravan la violencia machista a edades tempranas. Uno de los aspectos en los que realizó especial incidencia fue el mal uso de las nuevas tecnologías.

Sánchez explicó cómo se utiliza el sexting (intercambio de fotografías o vídeos de carácter sexual) contra las víctimas de violencia machista, para “comprar su silencio y evitar que abandonen la relación”. Además, hizo hincapié en la peligrosa combinación entre el mito romántico de los celos y las herramientas de control de las redes sociales, última conexión, confirmación de mensaje leído, fotos subidas, seguidores, etc.

Por su parte, la psicóloga Olga Barroso, experta en apego, habló sobre los efectos de la violencia machista en los niños y niñas y las consecuencias derivadas en sus futuras relaciones de pareja.

“Si las figuras de cuidado tratan mal, el vínculo de apego sigue haciendo su trabajo y les empuja a que se unan afectivamente aún así a esas figuras. Eso tiene un peaje muy caro, porque para mantener esa relación afectiva con un padre que le pega, tiene que negar que le pega, que le insulta, que le humilla, puede creer que eso es normal o bien puede creer que él o ella es el problema, que eso pasa porque hace algo mal”.

En este aspecto, Cristina Sánchez puntualizó que los efectos de haber sufrido violencia machista en la niñez varían por los roles identificados: “los niños tienen muy interiorizada la resolución de conflictos por medio de la agresividad. Las niñas tienen interiorizado priorizar los deseos del otro, sus deseos no tienen importancia y creen que son merecedoras del castigo de sus conductas”.

Ponentes de las jornadas sobre mujeres jóvenes víctimas de violencia machista

"Vivencias, actitudes y percepciones sobre la violencia de género en adolescentes de la Comunidad de Madrid"

El 69% de adolescentes de la Comunidad de Madrid cree que la violencia de género la sufren mujeres y hombres indistintamente

  • Un 33% de chicas y un 37% de chicos consideran que no es violencia de género apoderarse de la contraseña de las redes sociales de tu pareja.
  • Las adolescentes perciben la calle como un entorno de riesgo, por las constantes apelaciones y el acoso que reciben.
  • Un 48% de chicas y chicos no consideran la prostitución como una forma de violencia de género.

"Vivencias, actitudes y percepciones sobre la violencia de género en adolescentes de la Comunidad de Madrid"

La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, en colaboración con Albelia Consultora, ha publicado el informe “Vivencias, actitudes y percepciones sobre la violencia de género en adolescentes de la Comunidad de Madrid”.

El estudio analiza las respuestas de 1.578 alumnas y alumnos, pertenecientes a 18 institutos de secundaria de la Comunidad de Madrid. Todos, estudiantes de 3º y 4º de ESO, entre 14 y 17 años de edad.

Los datos extraídos reflejan que las generaciones más jóvenes tienen problemas para identificar qué es la violencia de género y cuáles son sus manifestaciones. 5 de cada 7 adolescentes (el 69%) define la violencia de género como “una violencia que se da de un género a otro”, sufriéndola indistintamente mujeres y hombres.

Solo el 26% de jóvenes identifica esta problemática como una violencia que sufren las mujeres “por el hecho de ser mujeres”.

El análisis determina que los y las adolescentes interiorizan estereotipos de género y mitos sobre las relaciones de pareja que pueden contribuir a la normalización de relaciones basadas en el control, el chantaje y los comportamientos violentos.

El 33% de las chicas y el 37% de los chicos consideran que no es violencia de género “apoderarse de la contraseña de las redes sociales de tu pareja para ver con quién habla”. Asimismo, un 23% de varones (frente a un 11% de mujeres) señalaron que no consideran violencia de género pedirle a su pareja que no se vista de determinada manera.

La prostitución no es una forma de violencia de género para el 48% de los adolescentes, tanto mujeres como hombres. Nuestra entidad, de larga trayectoria en la lucha por la abolición de la prostitución, considera este dato alarmante, ya que normaliza la explotación sexual de las mujeres como una forma de ocio.

 

Vivencias de la violencia de género en jóvenes

Se planteó a los adolescentes diferentes situaciones de acoso callejero y en espacios de ocio para medir con qué frecuencia las han vivido o presenciado. Los resultados mostraron una clara diferencia por sexo en sus respuestas.

Un 70% de mujeres (frente a un 38% de hombres) dice que “siempre” o “bastantes veces” sus amigas prefieren volver acompañadas a casa. Un 29% de chicas (frente a un 19% de chicos) consideran habitual que “cuando alguna amiga está bebida, intenten besarla o hacer algo con ella”.

Las mujeres jóvenes describen la calle como un entorno hostil, de riesgo. Sienten inseguridad por las continuas situaciones de acoso o interpelaciones de hombres y normalizan, ya desde la adolescencia, un importante porcentaje de violencia.

Sin embargo, los hombres jóvenes no reconocen que esa violencia sea tan frecuente para sus amigas y compañeras.

Actitudes y percepciones sobre la violencia de género

1 de cada 9 adolescentes consideran que el “comportamiento o personalidad de la víctima” es la causa de la violencia de género, revictimizando a las mujeres.

Las chicas apuntan más claramente a factores sociales como determinantes de la violencia de género (como el machismo o los estereotipos). Sin embargo, hay más chicos que piensan que las causas son de corte personal (psicológicos o de relaciones de pareja disfuncionales).

Los hombres son los que más interiorizados tienen los mitos del amor romántico. Hasta un 23% cree que es “inevitable sufrir por amor”, un 22% considera que es posible “cambiar el comportamiento de alguien del que se está enamorado/a” y un 11% de los varones ven normal “alejarse de amistades cuando se comienza una relación”.

Demandamos formación y prevención

La falta de sensibilización y de formación afectivo-sexual lleva a los adolescentes a educarse con materiales sexistas y violentos, que perpetúan la cultura de la violación, como la pornografía.

El estudio que presentamos apunta a que, a mayor comprensión de la complejidad social del fenómeno de la violencia de género, se muestra una menor tolerancia a las relaciones de pareja tóxicas.

Por este motivo, desde la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres defendemos la necesidad de reforzar políticas de formación en prevención de la violencia de género en las aulas.

Los propios alumnos y alumnas son quienes las reclaman, un 54% de participantes en el estudio solicitaron más formación en violencia de género después de recibir nuestra acción formativa.

La perspectiva de género, la educación en igualdad y la afectivo-sexual son formación básica para que los chicos y chicas puedan entenderse a sí mismos y a los demás y mantener relaciones empáticas basadas en el respeto mutuo.

Por ello, consideramos que la sensibilización es la herramienta principal para impedir que la violencia machista se perpetúe de generación en generación.

¿Quiénes somos?

La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres es una ONG que lleva más de 40 años trabajando por la erradicación de todas las formas de violencia contra las mujeres.

Para conseguir este objetivo, en nuestro Programa Fortaleza atendemos a mujeres víctimas de esta violencia y a sus hijos y sus hijas menores, ofreciendo atención social, psicológica y jurídica.

También desarrollamos talleres de coeducación y prevención de la violencia machista en los institutos de secundaria.

Para leer un resumen del informe, haz click aquí.

Mesa redonda sobre feminicidio

Acudimos a la mesa redonda sobre feminicidio en Bruselas

El pasado 14 de febrero la CIMTM asistió en Bruselas a la mesa redonda sobre feminicidio organizada por el Consejo de las mujeres de Bélgica en colaboración con el Comité Asesor para la emancipación del Parlamento Federal Belga.

Participaron como ponentes diversos representantes de las instituciones belgas, como la Ministra Federal de Igualdad de Oportunidades Belga y el Fiscal General de la región de Lieja, así como ponentes pertenecientes a ONGs de distintos países (España, Francia, Bélgica…) que pusieron de manifiesto las escalofriantes cifras que deja la violencia machista cada año en el conjunto de la Unión Europea.

La secretaria General del Lobby Europeo de Mujeres en España (LEM), Teresa Nevado, fue la encargada de analizar los casos de feminicidio en España. En su ponencia expuso cómo opera la legislación española en materia de violencia de género y violencia sexual, así como cuáles son las principales medidas que recoge el Pacto de Estado.

En España, el Pacto de Estado, de acuerdo con el Convenio de Estambul, incluye la expansión del concepto de violencia de género más allá del ámbito de la pareja o la expareja, incluyendo la trata, la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado y la violencia sexual.

Nevado destacó como principal problema que en España no existe un programa nacional completo para prevenir la violencia sexual. “Necesitamos un sistema organizado, con capacitación, lugares de atención, protocolos, etc. para ayudar a las víctimas”, explicó.

En dicha mesa redonda se evidenció la necesidad de incluir el feminicidio como una categoría separada del derecho penal a fin de que el problema se torne visible y evitable.

También se constató la necesidad de uniformar las estadísticas sobre feminicidio que se realizan en la Unión Europea, y unificar los criterios para contabilizarlos, pues algunos de los países que la integran no cuentan con datos fiables.

 

Mesa redonda sobre feminicidio

Sara Vicente en el programa de radio

La prostitución como una forma de violencia sexual

La responsable de programas de prostitución de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, Sara Vicente, ha acudido al programa de Radio Rebelde Republicana Por mí y por todas mis compañeras para hablar de la prostitución como una forma de violencia sexual.

Acompañada de Yolanda Rodríguez Villegas e Isabel Diez Díaz, de la Plataforma Navarra de Mujeres por la Abolición de la Prostitución, Sara Vicente ha explicado que el objetivo de las organizaciones feministas que formamos parte de esta alianza es el desarrollo de una ley nacional que considere la prostitución como una forma más de violencia hacia las mujeres.

“Desde los años 70 hasta hoy hemos abordado la violencia dentro de la pareja, el próximo reto del feminismo es el abordaje de la violencia sexual como una de las expresiones de la violencia machista de primer orden”, explica nuestra compañera.

Vicente recalca que “si no hubiera prostitución, no existiría la concepción de que las mujeres somos un objeto sexual para los hombres, que existimos para satisfacerles sexualmente”.

Además, ha defendido la necesidad de impartir educación afectivo-sexual entre la población joven. “Todo encuentro sexual en el que no existe un reconocimiento de la otra persona se convierte en una relación de cosificación asimilable a las relaciones que se ven en la pornografía. La diferencia entre una relación pornográfica y un encuentro erótico es dejar de tratar a las personas como meros agujeros o cosas de usar y tirar para considerarlas personas con las cuales compartir, tener en cuenta sus deseos y opiniones y comunicarte de igual a igual”.

Si quieres escuchar la entrevista completa, haz click en este enlace.

 

Sara Vicente en el programa de radio

Captura del programa “Por mí y por todas mis compañeras”, con Sara Vicente.

Malos tratos

LA VIOLENCIA SEXUAL, UNA FORMA DE ADOCTRINAMIENTO SEXUAL DE LAS MUJERES

26/04/2018

Una vez que ha salido la Sentencia de la manada, EHULEAK-Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres de Navarra, quiere hacer una pequeña reflexión sobre lo que ha supuesto uno de los casos más mediáticos sobre violencia sexual en los últimos años.

De este caso se esperaba todo, se esperaba un cambio de mentalidad. Sin embargo, la actuación mediática, tan solo sirve para ocultar la dramática dimensión de la violencia sexual.

El tratamiento informativo amarillista de algunos de los casos de violencia extrema contra las mujeres, conlleva a la desinformación y a una confusión, que tan solo sirve para empoderar a aquella parte de la sociedad con valores machistas y sexistas, revictimizando a la mujer que ha sufrido la agresión.

La reducción a un caso concreto de lo que ocurre cada día y al 99% de la población femenina alguna vez en su vida, es ocultar el fenómeno de la violencia sexual en todas sus dimensiones, pero sobre todo, el comportamiento de aquellos otros agresores sexuales que no se sienten identificados con la conducta mostrada en los medios de comunicación.

El cuestionamiento a la mujer agredida en el ámbito judicial y en todos los ámbitos de su vida es otra característica común que redunda en la justificación a la conducta de los agresores en estos casos y trae como consecuencia la doble victimización de las mujeres que han sufrido una agresión sexista.

Pero lo más importante es que la no condena con contundencia de este tipo de conductas lanza un mensaje social de impunidad, de que todo vale para los hombres, que les empodera en todas sus acciones y pone en cuestión a todas las mujeres.

Rita Segato habla de las estructuras elementales de la violencia para mencionar entre otras la violencia simbólica o la violencia sexual normalizada, dos de las fórmulas que de no ser desactivadas están produciendo violencia sexual por parte de los hombres hacia las mujeres de muy diversas formas.

En la actualidad, no se puede hablar de casos aislados cuando se habla de violencia sexual, sino que se trata de un patrón de comportamiento que cumple con las finalidades para las que se ejerce:

– Obtener el control sexual sobre nuestros cuerpos
– Imponer a todas las mujeres el discurso del miedo si no cumplimos con el mandato social otorgado a todas nosotras

Los agresores sexuales no solo quieren obtener su placer a la fuerza y sin nuestro consentimiento, sino que también quieren aplicar el castigo que le corresponde a las mujeres que han roto con el mandato social.

De ahí la importancia que hoy en día tiene que la justicia y el feminismo se unan para definir conceptos en términos de reproche social a estas conductas, para desactivar estos mecanismos de ejercicio de dominación sobre las mujeres y para acabar con la impunidad en estas conductas.

Si no hay justicia, no se pueden producir los cambios sociales que son necesarios para erradicar la violencia contra las mujeres de la sociedad.

Las organizaciones feministas reclamamos que en todos y cada uno de los casos en que se produce violencia sexual se tenga en cuenta el testimonio de la mujer que ha visto violentada su libertad sexual.

Una definición del consentimiento que imponga la obtención explícita del mismo a los varones y que no obligue a las mujeres a tener que expresar un NO sería deseable jurídicamente hablando.

De este modo se contribuiría a desmantelar el actual sistema de creencia de los hombres con derecho a tocar, manosear, besar o exhibir sin obtención del consentimiento de manera explícita por parte de la mujer.

Otra barrera que hay que romper jurídicamente hablando es el contenido violento o intimidatorio. Queda claro que la superioridad numérica, la diferencia de edad, el acometimiento, la introducción a la fuerza en un baño, local, portal, ascensor, habitación, es un hecho coactivo en sí mismo y no necesita del empleo de otros métodos de violencia añadida. Por tanto, el empleo de todos ellos juntos, es suficiente prueba de la violencia ejercida y de que se ha cometido una agresión sexual.

El atentado a la libertad sexual se produce cuando se coarta, limita o anula la libre decisión de una persona en relación con su actividad sexual, y esto se puede realizar de muy diversas formas, no solo mediante el ejercicio de una violencia física.

La diferencia jurídica entre agresión sexual y abuso sexual está delimitada por el empleo de la violencia física, psicológica o intimidación. La exigencia a las mujeres agredidas de una actuación heroica ante la conducta violenta de los agresores sexuales, supone poner en riesgo de sufrir más agresiones a las mujeres.

A corto plazo, ellos cumplirán Sentencia y tendrán derecho a una segunda oportunidad, y ¿Ellas?, ¿Cuándo superarán el cuestionamiento social?

Tras sufrir una agresión sexual, los protocolos de intervención no incluyen el acompañamiento a las mujeres mientras deciden si acudir o no al hospital, si denunciar o no, precisamente cuando se encuentran solas, en momentos en que tienen dificultades para ponerse en contacto con su red de apoyo.

Este apoyo especializado es necesario para una intervención psicológica posterior, sea en el proceso de denuncia, terapia, o durante y después del juicio. Y debe hacerse por profesionales que conocen bien las diferentes formas de expresarse el trauma y la resiliencia.

No toda mujer agredida va a resultar traumatizada. Dependerá también de sus recursos internos y externos, personales y sociales.

Es fundamental, que no pueda utilizarse cualquier elemento del entorno individual como una herramienta para dudar de la palabra de la mujer, para generar una opinión contra el hecho denunciado, cuestiones que también forman parte de la responsabilidad de las personas que están trabajando en el caso. De ahí la importancia de contar con profesionales que conozcan bien las herramientas a utilizar cuando ocurre una agresión sexual.

Con el cuestionamiento a la mujer, a los hombres, ¿Qué modelo se les está reforzando? ¿Cómo van a desaprender y deconstruirse si el éxito se encuentra en violar, maltratar, burlarse o mentir? Es el modelo social patriarcal y capitalista en el que el hombre no pierde nunca. El mismo que nos lleva a comprar más, a gastar más, a adquirir más y a tenerlo todo ahora y sin esfuerzo.

Estamos hartas de sufrir agresiones sexistas y de la estructura social que las sustenta, ¡BASTA YA!

Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres