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Apoyamos el manifiesto a favor de la agenda feminista, contra las leyes trans

Reproducimos a continuación el manifiesto promovido por la Confluencia Movimiento Feminista, al que se adhiere y apoya la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres: 

El retroceso en la protección de nuestros derechos como mujeres es ya desgraciadamente una realidad incontestable. La ofensiva de la alianza entre el patriarcado y el capitalismo neoliberal contra las mujeres en general, y contra el movimiento feminista en particular, está llegando a una situación criminal tanto en nuestro país como en el resto del mundo, subvirtiendo todas nuestras reivindicaciones y penetrando en todo nuestro ordenamiento jurídico.

Nuestro análisis es claro: quienes decían ser nuestros aliados y se autodenominan “el gobierno más feminista de la historia” están transformando las leyes contra la agenda feminista por la que hemos luchado durante los últimos 300 años. Ante la inacción cómplice de la presidencia del Gobierno, el ministerio de Igualdad ha ignorado y despreciado al movimiento feminista, promoviendo leyes contra las mujeres. Además, independientemente del color político, se están utilizando los parlamentos autonómicos como puertas de atrás para transformar todas las leyes sobre las que tienen competencias, haciendo aumentar la desprotección y afianzando el retroceso en materia de violencia, derechos sexuales y reproductivos y discriminación material y simbólica de las mujeres en todos los ámbitos, así como sobre los derechos más básicos de la infancia y adolescencia.

Esto ha llevado a que el movimiento feminista tome las calles hoy para exigir tanto al gobierno central como a los autonómicos:

El cumplimiento íntegro de la agenda feminista y la paralización y derogación de las leyes trans

Sí, en plural, leyes trans, porque incluyen toda la normativa que sustituye la categoría jurídica “sexo” por “identidad de género”. La cual pretende ser ampliada mediante las conocidas como Ley Trans, Ley LGTBI y Ley Zerolo, a punto de entrar en el Parlamento, que introducen la criminalización de las personas que, en el ejercicio de su derecho fundamental a la libertad de expresión, defiendan el uso de las palabras mujer, madre o vulva, o se “equivoquen” en el uso de los pronombres, imponiendo multas de hasta 150.000 euros. Libertad de expresión que ya ha sido coartada en otros lugares, como es el caso de Escocia, en donde asistimos, hace dos semanas, a la detención y apertura de juicio contra Marion Millar por el simple hecho de publicar en Twitter un lazo de las sufragistas. De mujeres sufragistas.

En esta línea, exigimos la derogación de todas las normas o la parte de ellas que atentan contra los derechos de las mujeres y de la infancia, así como contra los derechos fundamentales y las libertades públicas, como es el caso de la Ley Rhodes (de protección a la infancia contra la violencia), recientemente aprobada, y algunas disposiciones de la Ley Celáa (de educación), que generan confusión respecto a la obligatoriedad de educar en IGUALDAD, sin tergiversar su significado en términos de “diversidad”, como ya está ocurriendo.

Además, exigimos la derogación de la normativa trans autonómica compuesta, entre otras, por 15 leyes de “autodeterminación de género”, 14 protocolos educativos y 15 protocolos sanitarios, que está permitiendo, aún sin existir una ley estatal que reconozca el derecho de autodeterminación del sexo, la implantación de políticas educativas sexistas, la vulneración de los derechos de las mujeres basados en el sexo (permitiendo el acceso de hombres a nuestros espacios y pervirtiendo las estadísticas) y la hormonación infantil indiscriminada. Y ello a pesar de que países de nuestro entorno (como Reino Unido, Suecia o Finlandia) que aprobaron estas leyes estén dando marcha atrás y prohibiendo el uso de bloqueadores de la pubertad por sus irreversibles y nocivos efectos secundarios.

En fin, denunciamos y nos indignamos ante el uso de la normativa trans para que violadores y asesinos entren en prisiones de mujeres. No podemos dejar de hacer mención hoy aquí al asesinato de Vanesa Santana en Fuerteventura, cuyo violador y asesino, Jonathan Robaina, se autodeterminó mujer el primer día del juicio (apenas tres días después de que se aprobase por unanimidad la Ley Trans en el Parlamento Canario), lo que, de no ser por el equipo de forenses que, contraviniendo la normativa autonómica de afirmación de la “identidad de género”, negó la existencia de disforia de género, se hubiera traducido, una vez más, en el traslado de un violador y feminicida a un módulo de mujeres al amparo de la Instrucción 7/2006 y la Ley Trans 3/2007, con la consiguiente puesta en peligro de la integridad de las reclusas. Algo que desde el Ministerio de Igualdad y el resto del Gobierno se ha negado hasta la saciedad que las leyes trans permitieran. “#EstoNoIbaAPasar” -decían-, pero ha pasado.

En este escenario, ante la ofensiva dirigida desde las instituciones contra los derechos de la mitad de la población y las evasivas del Gobierno, este #26J, el movimiento feminista vuelve a llenar las calles de dignidad para exigir públicamente:

La modificación y ampliación de la ley de violencia contra las mueres con todos los supuestos, protocolos, medidas y financiación adecuados para luchar de forma efectiva 

#ContraElTerrorismoMachista #NiUnaMás #NiUnaMenos #VivasNosQueremos #ContraLaViolenciaMachista #ContraLaViolenciaVicaria

La aprobación de una ley abolicionista de la prostitución que prohiba todo acceso sexual a las mujeres por un precio: una ley digna de una sociedad democrática y no un simulacro de persecución de la explotación sexual como la ley de trata que se debatirá en breve en el Congreso

#LeyAbolicionistaYa #ContraElSistemaProstitucional #AboliciónProstitución #AboliciónPornografía #ProstituciónEsEsclavitud #NiSexoNiTrabajo #LaViolaciónNoEsFicción

La derogación de la instrucción del Ministerio de Justicia que permite el registro en España de bebés nacidas/os de la explotación reproductiva de mujeres empobrecidas de otros países. 

#STOPVientresDeAlquiler #STOPtráficodebebés #STOPtráficodeóvulos #NoSomosVasijas #NoALaExplotaciónReproductiva

El fin de la tramitación de leyes “Trans” que borran a las mujeres y destruyen nuestros derechos, los de la infancia, los de las personas homosexuales y los de las personas que sufren disforia de género, así como la derogación de todos los artículos que introducen la agenda Queer en nuestro ordenamiento jurídico.

#NoLeyesTrans #NoAutoIDGénero #SexoNoEsGénero #LeyesTransSonMisoginia #SerMujerNoEsUnSentimiento #NoALaHormonaciónyLaMutilaciónDeMenores #LaInfanciaNoSeToca #StopModasCriminales

Exigencias a las que no podemos dejar de sumar la denuncia del pacto de silencio que impide que se escuchen las voces críticas de las feministas y de multitud de voces expertas en los medios de comunicación públicos, ante la ofensiva que destruye nuestros derechos, y la connivencia de estos con la propaganda de la agenda Queer, financiada por los lobbies farmacéuticos y económicos de las grandes corporaciones internacionales.

Mujeres, compañeras, hermanas, el feminismo está en marcha y la Historia nos ha demostrado que la lucha sirve y es imprescindible. Hecho que hemos tenido ocasión de volver a comprobar recientemente al conocer el fallo del Tribunal de Apelación Laboral en favor de Maya Forstater, un año y medio después de haber sido despedida del Centro para el Desarrollo Global del Reino Unido, por tuitear y escribir sobre las implicaciones de la autodeterminación de sexo para los derechos de las mujeres.

Este #26J el movimiento feminista vuelve a elevar su voz centenaria para proclamar que: 

#NoNosCallarán
#NoNosBorrarán
#NoPasarán

Porque juntas somos invencibles y no pararemos hasta conseguir la libertad:

¡Que viva la lucha de las mujeres! ¡Que viva la lucha feminista!

Hablamos de Ecofeminismo en el Día Mundial del Medio Ambiente

Cada 5 de junio se celebra el Día Internacional del Medio Ambiente, con la finalidad de sensibilizar a la población acerca de la importancia de cuidar nuestros ecosistemas y fomentar el respeto al medio ambiente.

Es inevitable pasar por este día sin reivindicar el Ecofemenismo. Una corriente que, según define la Women´s Environmental Network, integra tres movimientos: el feminista, el ecológico y el de la espiritualidad femenina.

Las ecofeministas fueron las primeras en dar la voz de alarma acerca de que la pobreza cada vez más tiene rostro de mujer. Además de desarrollar su propia corriente feminista y realizar estudios sobre las dioxinas (un grupo de compuestos químicos que son contaminantes ambientales persistentes), nuevas técnicas agroquímicas y contaminación, son tremendas activistas.

Así lo demuestran dos de los movimientos más reconocidos:

Chipko, nacido en la India y difundido por Vandana Shiva, ganadora de un premio Nobel alternativo. El movimiento nace en los setenta como resultado de un grupo de mujeres que se opuso conjuntamente a la deforestación en el estado indio de Uttar Pradesh. Haciendo honor al significado en hindi del movimiento (abrazar), las mujeres se abrazaban a los árboles para evitar que fueran cortados e iniciaron una campaña masiva de plantación. En consecuencia, el Gobierno dió su aprobación en 1980 a una moratoria en la tala de árboles.

– Cinturón Verde, surgido en Kenia y liderado por Wangari Maathai (galardonada con el Nobel de la Paz en 2004), quien inició su activismo a partir de la reflexión de que las mujeres no podemos esperar sentadas mientras nuestros hijos se mueren de hambre. Este grupo nace en 1977 aunando el desarrollo comunitario con la protección medioambiental. Desde entonces las mujeres que lo componen han plantado treinta millones de árboles y creado cinco mil guarderías.

Las corrientes del ecofeminismo hasta la actualidad

La relación entre las mujeres y la naturaleza ha ido experimentando cambios y nutriéndose a lo largo de los años. En este largo recorrido por el movimiento ecofeminista, Ráchale Carson destaca por allanar el camino con la publicación en 1962 de su libro Primavera silenciosa. Una obra premonitoria en la que ya denuncia a los avances tecnológicos como los desencadenantes de una gran crisis ecológica.

El ecofeminismo clásico de los años ochenta se caracteriza por defender que las mujeres poseen características innatas para el cuidado de la naturaleza y la preservación de la paz. Bajo la influencia de Mary Daly y su publicación Gin/Ecología: la metaética del feminismo radical, se desarrolló una ginecología alternativa y se puso en el centro la salud de las mujeres y la recuperación del control sobre el propio cuerpo.

La segunda corriente llega con el ecofeminismo espiritual, para aportar una crítica al modelo del desarrollo occidental, lo que se entrelaza con el principio femenino de la naturaleza como fuente de vida y la cosmovisión de los diferentes pueblos. Destacan las aportaciones de Vandala Shiva.

El tercer salto lo marca el ecofeminismo constructivista, y a diferencia del resto, rechaza el enfoque esencialista y pone el foco en el origen sociocultural del vínculo entre mujeres y naturaleza.

Según plantea el movimiento, el hecho de que las mujeres hayan desarrollado su inclinación por el bien comunitario y la necesidad de proteger el medioambiente, es fruto de la división sexual del trabajo. En esta corriente destacan las voces de la australiana Val Plumwood y Bina Agarwal, quien señala que son las mujeres quienes más sufren los efectos de la degradación ambiental. Algo que unido a las tareas de cuidado que tradicionalmente nos han sido asignadas, sitúa a las mujeres en una mayor predisposición para la defensa del territorio.

Finalmente, ha sido la cuarta ola la que ha hecho del ecofeminismo una seña de identidad para todo el movimiento, entrelazando feminismo, pacifismo y ecologismo, señalando un cambio de modelo que implique al estado, al sistema económico y a las relaciones interpersonales y colocando como prioridades la crisis medioambiental y la crisis de los cuidados.

En definitiva, el ecofeminismo de la cuarta ola trata de poner la vida en el centro de un sistema económico – social sostenible, y alejándola del insostenible sistema que la desprecia y se desentiende de cómo criar, cuidar, alimentar, y sanar.

El ecofeminismo actual reivindica que la economía incluye todos los procesos sociales que fundamentan la vida digna de las personas sin olvidar la necesidad de mantener una relación sostenible con la naturaleza. Entre sus denuncias destaca el uso de las sustancias tóxicas en alimentos, cosméticos o productos de limpieza, ya que son altamente nocivas para el medioambiente y en algunos casos además provocan daños diferenciales en las mujeres.

En este sentido, las ecofeministas también critican la desproporcionada patologización y medicalización de los cuerpos de las mujeres en beneficio de la industria farmacéutica. Por otro lado, el movimiento denuncia los efectos colonialistas de los tratados de libre comercio que expolia los recursos locales de comunidades y pueblos , despojando a las poblaciones originarias de sus territorios y obligando en muchas ocasiones a la migración o a jugarse la propia vida en defensa de la tierra.

Si algo tiene claro este movimiento, es que no podemos seguir consintiendo la falta de compromiso e irresponsabilidad política ante la emergencia climática y su permisividad con el lucro de empresas energéticas.

Uno de los grandes objetivos de esta unión es lograr el desarrollo de otros modelos agrícolas más saludables y con mayor presencia de mujeres, ya que a día de hoy es más que evidente la masculinización de la industria agroalimentaria y la ganadería intensivas, que hasta el momento no ha tenido un especial cuidado por la conservación y el cuidado del medioambiente.