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Violencia de género problema de salud pública

Formaciones en violencia de género al personal sanitario: continuación del Proyecto Response

El Proyecto Response ha tenido como objetivo principal mejorar la capacidad del personal sanitario para la identificación y derivación de casos de violencia de género en el embarazo en los servicios de salud materna de los países participantes en los que se ha intervenido: Rumanía, España, Francia, Alemania y Austria.

Una de las principales conclusiones del Proyecto, fue la importancia del papel que tiene el personal sanitario para la identificación de casos, especialmente en mujeres embarazadas ya que acuden con mayor regularidad al centro sanitario para las citas de seguimiento del embarazo. Se consideran un recurso muy valioso para la detección precoz de la violencia de género. Además, el embarazo es una etapa especialmente vulnerable en la vida de la mujer en la que el maltrato puede iniciarse o recrudecerse.

Durante el proyecto se impartieron formaciones al personal sanitario tras las cuales, la detección de casos por el personal que había recibido los cursos aumentó notablemente, así como su confianza para abordar un posible caso de violencia de género con una paciente.

Por ello, tras la finalización del Proyecto el pasado diciembre de 2018, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres hemos seguido trabajando juntas en el proyecto para darle una continuidad y poder seguir formando a profesionales sanitarios en el ámbito de la violencia de género.

Las formaciones están dirigidas a todo el personal sanitario, expertos y expertas en ginecología, maternidad, enfermería, técnicos, etc; tanto de atención primaria como hospitalaria. El contenido de los cursos está dirigido a que el personal sanitario conozca y tenga a su alcance todas las herramientas posibles para detectar y derivar un caso de violencia de género, por lo que se incluyen desde conocimientos en medicina como en psicología y derecho.

Por esa razón, las formaciones están impartidas por un equipo multidisciplinar de profesionales de distintos ámbitos (profesionales sanitarios, abogadas, trabajadoras sociales, psicólogas, forenses) qué, desde su experiencia y estudio de la materia, abordan temas como: por qué se produce la violencia de género, el ciclo de la violencia, lesiones comunes y como identificarlas, cómo entrevistar a una víctima, recursos sociales disponibles, procedimiento judicial y partes de lesiones.

Todas estas herramientas y recursos están recogidas en el Manual del Proyecto Response y en la Guía de actuación Sanitaria que entregamos a los asistentes a las formaciones y que están disponibles para todo el mundo en nuestra web.

Durante el 2019, hemos realizado formaciones en el Hospital Fundación Alcorcón y el Hospital Universitario del Sureste. En 2020, antes de que la pandemia de COVID-19 llegara a nuestro país, tuvimos la oportunidad de realizar un curso en el Hospital Universitario Infanta Elena.

Desde la CIMTM, estaremos encantadas de continuar con las formaciones presenciales cuando se ponga fin a la emergencia sanitaria que estamos atravesando. Agradecemos públicamente a la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y a todas las personas que organizan los seminarios, que hacen que esto sea posible, así como quienes participan en ellos, ya sea como asistentes o como formadores.

La concienciación de todos los sectores de la sociedad, y en especial de todo el ámbito sanitario, resulta vital para poder luchar contra la violencia de género. Animamos a todos los profesionales a participar en los próximos cursos.

 

Irene Ramírez Carrillo

Abogada y colaboradora de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres

 

Violencia de género problema de salud pública

Coeducación y prevención de la violencia de género

La persecución de la formación en igualdad: el veto parental

“Mi novia es mía”, “si yo le digo que no quede con sus amigas no lo hará, porque me quiere”, “si no me da las contraseñas de sus redes sociales, tiene algo que ocultar”, “es normal soltar algún puñetazo al aire cuando discuto con mi novia”.

Estas son frases reales que el equipo formador de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres escucha día a día en los institutos cuando imparte talleres de coeducación y prevención de la violencia de género entre adolescentes.

Sus dudas y comentarios cuando explicamos qué es la violencia machista o cómo los estereotipos de género han construido desigualdades sociales reflejan la urgente necesidad de que desde edades tempranas se reciba formación para prevenir relaciones violentas.

Esta realidad, que comprobamos en la intervención directa en los institutos, la amparan los datos. En España, desde el año 2016 se han registrado 175 víctimas de agresiones sexuales múltiples, una de cada tres eran menores de edad. En estos mismos delitos participaron 139 varones menores de 18 años.

A pesar de estas alarmantes cifras, algunos partidos políticos y asociaciones de ideología ultra católica están defendiendo un veto que impide que chicos y chicas reciban formación en igualdad, alegando que los institutos deberían contar con una autorización expresa de las madres y los padres para poder impartir la educación.

Además, estos colectivos se dedican a elaborar una especie de “lista negra” de colegios e institutos donde alguna vez se han desarrollado actividades dedicadas al feminismo o a la igualdad LGTBI, criminalizando la educación.

La labor del profesorado y de las personalidades expertas en formación es educar, independientemente de la ideología de las familias de los alumnos. Requerir una autorización para realizar un trabajo sería un ejercicio de censura impensable con cualquier otro tipo de contenidos.

¿Seríamos capaces de imaginar que asociaciones de ultra derecha solicitaran un consentimiento familiar para poder explicarles a nuestros hijos e hijas lo que fue la Segunda República o la Revolución Rusa? De momento es impensable, pero solicitar una autorización para decirle al alumnado que mujeres y hombres tenemos los mismos derechos y que podemos amar a quién queramos sin que nos juzguen por ello, desde luego es un buen comienzo para alcanzar esa situación surrealista.

La perspectiva de género, la educación en igualdad y la afectivo-sexual no son ninguna ideología, son formación básica para que los niños y niñas puedan entenderse a sí mismos y a los demás y mantener relaciones empáticas basadas en el respeto mutuo.

No podemos ignorar que el bullying está estrechamente relacionado con el género y la identidad sexual. Desde la infancia, muchos de los insultos van dirigidos a aquellas personas que se separan de la construcción estereotipada de la masculinidad o de la feminidad, y con los años esas conductas pueden desembocar en machismo y homofobia.

Las organizaciones feministas vamos a continuar acompañando a los centros educativos que nos solicitan colaboración para transmitir valores igualitarios a su alumnado, que afortunadamente constituyen una mayoría.

Pretender sesgar la formación de los y las jóvenes en aras de la ideología de su familia pone en peligro los principios de igualdad y no discriminación de las generaciones presentes y futuras.

 

Laura Campillo Sánchez

Formadora de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres

Artículo publicado en Contrainformación

Coeducación y prevención de la violencia de género