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Colaboramos en una campaña contra la sextorsión con el Ayuntamiento de Fuenlabrada

Se acerca San Valentín, el conocido como “Día de los Enamorados”, y el Ayuntamiento de Fuenlabrada ha querido aprovechar esta fecha para concienciar a los y las adolescentes sobre el peligro de ciertos comportamientos tóxicos en pareja que pueden terminar convirtiéndose en violencia contra las mujeres.

En esta ocasión, se han centrado en el sexting, una práctica cada vez más frecuente en jóvenes que consiste en el intercambio de fotografías y vídeos de contenido sexual entre parejas o compañeros/as afectivo-sexuales.

“El sexting supone una práctica peligrosa porque lleva a la pérdida de control del contenido que afectan directamente a la intimidad de las personas. Cuando el consentimiento para intercambiar las imágenes entre dos personas se rompe y llega a terceros para extorsionar, es cuando hablamos de sextorsión. El daño que pueden llegar a sufrir las víctimas es irreparable”, manifiesta el consistorio.

Se utilizan las fotografías o vídeos como chantaje para que la víctima no deje la relación con el agresor o bien para humillarla o para pedirle dinero.

“Creías que era un juego, pero el juguete eras tú”, con este lema, el Ayuntamiento de Fuenlabrada quiere alertar a los jóvenes de entre 14-18 años del municipio de los peligros de compartir imágenes de contenido íntimo o privado, así como incidir en el buen uso de las redes sociales y la responsabilidad que tienen aquellos que difunden.

Con esta iniciativa se busca dejar muy claro que la sextorsión es un delito penal, así como sensibilizar sobre la importancia de las relaciones sanas e igualitarias de pareja, rompiendo mitos del amor romántico.

En la campaña se recalca que las principales víctimas de este tipo de chantaje y amenaza suelen ser las adolescentes. Los estereotipos de género han castigado duramente a las mujeres por cualquier aspecto relacionado con su sexualidad, y ese estigma permanece hoy en día.

Las mujeres son el objetivo principal de la sextorsión y muchas conocen al perpetrador. Casi la mitad suelen tener menos de 18 años, de aquí la necesidad de esta campaña para denunciar estas prácticas”, recalcan desde el área de Feminismo de la localidad.

¿En qué consiste la campaña?

La campaña está formada por tres estrategias principales: la difusión de materiales de sensibilización, la formación en las aulas y un concurso para que el alumnado ponga en práctica lo aprendido.

La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres colaborará con el Ayuntamiento de Fuenlabrada impartiendo charlas de sensibilización en los centros de secundaria del municipio, para explicar a los jóvenes en qué consiste este delito, por qué razón afecta más a las mujeres y qué consecuencias tiene para la víctima y el victimario.

Asimismo, difundiremos el Programa Conectadas, un proyecto realizado también en colaboración con el consistorio para que todas aquellas adolescentes víctimas de violencia machista puedan acceder a apoyo psicológico y social gratuito en su localidad.

Por su parte, el Ayuntamiento organiza un concurso de microrrelatos (250-350 caracteres) relacionados con prácticas como el sexting, el grooming (contacto de adultos con menores) o exposición involuntaria a material sexual y/o violento, dirigido a jóvenes de hasta 18 años.

Las bases de este concurso se pueden consultar pinchando aquí y hay premios con valor económico para las personas ganadoras.

Coeducación y prevención de la violencia de género

La persecución de la formación en igualdad: el veto parental

“Mi novia es mía”, “si yo le digo que no quede con sus amigas no lo hará, porque me quiere”, “si no me da las contraseñas de sus redes sociales, tiene algo que ocultar”, “es normal soltar algún puñetazo al aire cuando discuto con mi novia”.

Estas son frases reales que el equipo formador de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres escucha día a día en los institutos cuando imparte talleres de coeducación y prevención de la violencia de género entre adolescentes.

Sus dudas y comentarios cuando explicamos qué es la violencia machista o cómo los estereotipos de género han construido desigualdades sociales reflejan la urgente necesidad de que desde edades tempranas se reciba formación para prevenir relaciones violentas.

Esta realidad, que comprobamos en la intervención directa en los institutos, la amparan los datos. En España, desde el año 2016 se han registrado 175 víctimas de agresiones sexuales múltiples, una de cada tres eran menores de edad. En estos mismos delitos participaron 139 varones menores de 18 años.

A pesar de estas alarmantes cifras, algunos partidos políticos y asociaciones de ideología ultra católica están defendiendo un veto que impide que chicos y chicas reciban formación en igualdad, alegando que los institutos deberían contar con una autorización expresa de las madres y los padres para poder impartir la educación.

Además, estos colectivos se dedican a elaborar una especie de “lista negra” de colegios e institutos donde alguna vez se han desarrollado actividades dedicadas al feminismo o a la igualdad LGTBI, criminalizando la educación.

La labor del profesorado y de las personalidades expertas en formación es educar, independientemente de la ideología de las familias de los alumnos. Requerir una autorización para realizar un trabajo sería un ejercicio de censura impensable con cualquier otro tipo de contenidos.

¿Seríamos capaces de imaginar que asociaciones de ultra derecha solicitaran un consentimiento familiar para poder explicarles a nuestros hijos e hijas lo que fue la Segunda República o la Revolución Rusa? De momento es impensable, pero solicitar una autorización para decirle al alumnado que mujeres y hombres tenemos los mismos derechos y que podemos amar a quién queramos sin que nos juzguen por ello, desde luego es un buen comienzo para alcanzar esa situación surrealista.

La perspectiva de género, la educación en igualdad y la afectivo-sexual no son ninguna ideología, son formación básica para que los niños y niñas puedan entenderse a sí mismos y a los demás y mantener relaciones empáticas basadas en el respeto mutuo.

No podemos ignorar que el bullying está estrechamente relacionado con el género y la identidad sexual. Desde la infancia, muchos de los insultos van dirigidos a aquellas personas que se separan de la construcción estereotipada de la masculinidad o de la feminidad, y con los años esas conductas pueden desembocar en machismo y homofobia.

Las organizaciones feministas vamos a continuar acompañando a los centros educativos que nos solicitan colaboración para transmitir valores igualitarios a su alumnado, que afortunadamente constituyen una mayoría.

Pretender sesgar la formación de los y las jóvenes en aras de la ideología de su familia pone en peligro los principios de igualdad y no discriminación de las generaciones presentes y futuras.

 

Laura Campillo Sánchez

Formadora de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres

Artículo publicado en Contrainformación

 

Lee el informe “Vivencias, actitudes y percepciones sobre violencia de género en adolescentes de la Comunidad de Madrid”.

Coeducación y prevención de la violencia de género