Los gobiernos alemán y francés defraudarán a todas las mujeres y niñas de Europa ¿Una táctica para boicotear la directiva?

Desde la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, como integrantes del European Women’s Lobby (EWL) y entidad que ha participado activamente en campañas de incidencia política para la consecución de una ambiciosa Directa de la UE para combatir la Violencia contra la mujer, suscribimos el comunicado del EWL e instamos al Parlamento Europeo para que garantice la adopción de esta Directiva antes de las elecciones europeas, y evitar así que los Estados miembros de la UE pongan en peligro esta ley tan esperada para defender los derechos humanos de las mujeres en Europa

Organizaciones de mujeres de toda Europa estamos indignadas por la lamentable decisión de los gobiernos de Francia y Alemania de persistir en bloquear una definición de violación basada en el consentimiento (tal y como establece el Convenio de Estambul) en la propuesta de Directiva sobre la lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica.

Reconocemos  y valoramos positivamente que 13 Estados miembros (Austria, Bélgica, Croacia, Chipre, Grecia, Finlandia, Italia, Lituania, Luxemburgo, Polonia, Eslovenia, España y Suecia) hayan apoyado la inclusión del artículo 5 sobre la violación. Sin embargo, la posición de Francia y Alemania -que mantienen una minoría de bloqueo- ha hecho imposible que la Presidencia belga apoye el artículo sobre violación (una de las formas más brutales y atroces de violencia contra las mujeres) en el texto de compromiso de la Directiva. Sospechamos que detrás de esta decisión se esconde una intención de evitar que la Directiva salga adelante y logre ver la luz. En consecuencia, la decisión del Consejo pone inadmisiblemente en peligro toda la Directiva en las últimas semanas de las negociaciones antes del final de este mandato político.

Nos sentimos sumamente decepcionadas por los gobiernos de Francia y Alemania, que han permanecido indiferentes ante los incesantes esfuerzos y llamamientos de organizaciones de mujeres, ciudadanos y expertos/as jurídicos para que la violación se tipifique como delito y para que todas las mujeres y niñas de Europa tengan los mismos derechos en toda Europa. Está claro que esta decisión es totalmente hipócrita si se tiene en cuenta que la definición de violación basada en el consentimiento ya está contemplada en el Convenio del Consejo de Europa para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres, el llamado Convenio de Estambul. Francia, Alemania y la UE son partes en el Convenio de Estambul y, por tanto, ya están obligadas por sus disposiciones.

Con la aprobación de la Directiva se establecerían normas mínimas para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica:

  • Armonizar las definiciones de al menos siete formas de violencia contra las mujeres: intercambio no consentido de material íntimo o manipulado; ciberacoso; ciberhostigamiento; recepción no solicitada de material sexualmente explícito, y ciberincitación al odio; mutilación genital femenina y matrimonio forzado.
  • Ofrecer un paquete completo de derechos a las víctimas de todas las formas de violencia contra las mujeres y violencia doméstica (según las definiciones nacionales) estableciendo normas mínimas para la denuncia y el acceso a la justicia, la intervención temprana, la protección y el apoyo a las víctimas.
  • Establecer normas mínimas para la recogida de datos y garantizar mecanismos de coordinación.

¿Por qué es necesaria esta Directiva?

Porque 2.300 mujeres son asesinadas cada año en Europa a manos de sus parejas o ex parejas. Una de cada 3 mujeres ha sido víctima de violencia física y/o sexual y una de cada 2 mujeres ha sufrido acoso sexual desde los 15 años. El 7 % de las mujeres que han sufrido acoso cibernético también han sufrido al menos una forma de violencia sexual y/o física perpetrada por su pareja (FRA, 2014).

En una época en la que un número creciente de mujeres y niñas en la UE se sienten tan desprotegidas, llegando al punto de considerar el suicidio su única opción tras haber sido víctimas de abuso sexual basado en la imagen, ciberacoso o ciberacoso , necesitamos una Directiva que proporcione por primera vez un marco adecuado y ambicioso de definiciones jurídicas para abordar todas las formas de ciberviolencia.

En el marco de las últimas semanas de negociaciones previas a la próxima (y última) reunión del Triálogo, junto al EWL pedimos al Consejo, bajo el liderazgo de la Presidencia belga, que esté dispuesto a adoptar un texto de compromiso que responda a las exigencias del Parlamento Europeo.

Lamentamos profundamente la decisión del Consejo de excluir artículos clave de la Directiva, como el artículo sobre la violación y la definición del acoso sexual en el lugar de trabajo y la esterilización forzada y esperamos que el Consejo haga compromisos significativos para mejorar el texto de acuerdo con las peticiones del Parlamento Europeo.

Es hora de hacer de la violencia contra las mujeres y las niñas una prioridad política. Europa puede cambiar las cosas. No dé carpetazo a la Directiva, ¡apruébela ya!

El 44% de los hombres cree que las políticas de igualdad han ido demasiado lejos y que son ellos los discriminados

Que un 44% de hombres se sienten discriminados por las políticas de igualdad, que las mujeres dedican tres horas al día a las tareas del hogar (frente a las dos de los hombres) y que la brecha se agranda cuando hay hijos (ellas emplean 6,7 horas; ellos 3,7)  son algunas de las principales conclusiones derivadas de la encuesta sobre la percepción de la igualdad publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Si desgranamos la encuesta del CIS, no solo una gran parte de los hombres piensan que «se ha llegado tan lejos» en la promoción de la igualdad de las mujeres y que ahora se les está «discriminando» a ellos, esta postura también representa a un tercio (el 32,5%) de las mujeres consultadas por el CIS. Esa creencia, además, es algo mayor entre los jóvenes: casi el 52% de los chicos de 16 a 24 años está de acuerdo con la afirmación. 

Además, la primera encuesta monográfica «Percepciones sobre la igualdad entre hombres y mujeres y estereotipos de género» destaca que el 67,2% de las mujeres cree que las desigualdades de género son «grandes o bastante grandes», mientras que el porcentaje desciende 20 puntos en el caso de los hombres encuestados, hasta el 48,2%.

Siguiendo el análisis, siete de cada diez españoles considera que hay ahora muchas menos desigualdades entre hombres y mujeres que las que había hace diez años; aunque un 22,4% de las mujeres entrevistadas sostiene que nada ha cambiado en la última década y que las desigualdades son las mismas. Nos parece especialmente relevante el dato que revela que «La igualdad plena», según el 81,2% de las mujeres encuestadas, no se logrará «a menos que los hombres también luchen por los derechos de las mujeres». El porcentaje se reduce hasta el 74,2% entre los hombres que también lo piensan.

Preguntados por su afinidad con el feminismo, un 10,3% de hombres se declara «nada feminista» (tres puntos más que ellas) y solo el 5,8 % dice ser «muy feminista» (frente al 16,1% de las mujeres).

Mundo laboral y conciliación

La diferencia de posturas entre ambos sexos se agranda al ser preguntados por otros aspectos como los salarios, la posibilidad de ascender en el trabajo o el acceso a puestos de responsabilidad. El 67,8% de las mujeres cree que lo tienen mucho más complicado a la hora de acceder a un puesto de responsabilidad, esto es, casi 20 puntos más que el 50,9% de los hombres que coinciden con esa afirmación.

El CIS refleja los minutos diarios dedicados a las tareas del hogar y el cuidado de los hijos. De media, las mujeres emplean 172 minutos, casi tres horas diarias, a labores como limpiar, cocinar o hacer la compra. Ellos, dos horas al día. La brecha es aún mayor si hablamos del cuidado de los hijos durante los días laborables: las mujeres dedican 6,7 horas diarias a sus hijos, mientras que los hombres 3,7.

Proporción muy parecida a la que se observa en temas de conciliación: mientras el 72,5% de las mujeres opina que son ellas las perjudicadas a la hora de compaginar la vida laboral y familiar; el porcentaje desciende hasta el 58,5% en el caso de los hombres que también lo consideran así. Más grande todavía es la diferencia entre hombres y mujeres al ser preguntados si consideran que «las mujeres tienen que esforzarse más que los hombres para demostrar que pueden desempeñar el mismo trabajo». Mientras el 78,1% de las mujeres está de acuerdo con la afirmación, este porcentaje baja 26 puntos en el caso de los hombres: un 51,8% está de acuerdo y un 46,3% niega que sea así.

El instituto demoscópico también pregunta sobre otras cuestiones, como hasta qué punto opinan que la crítica que se hace a los chistes machistas es exagerada: casi la mitad de los hombres (el 49,5%) y el 45,7% así lo cree. De hecho, la misma proporción escuchó algún comentario sexista por parte de amigos o familiares en el último año. Revela igualmente que el 5,4% de los hombres y el 9,7% de las mujeres ha presenciado algún caso de discriminación sexual laboral; y el 8,1 y el 13,8% un caso de acoso sexual contra una mujer.

Estereotipos

La mayoría de la población está de acuerdo con que se sigue juzgando la vida sexual de las mujeres. El 87,2% de la población femenina confirma que se critica más a una mujer con una vida sexual activa que a un hombre. También el 76,2% de ellos creen que esto es así. Cabe destacar igualmente que el 77,6% de las mujeres asegura que pasado miedo volviendo sola a casa de noche: un 26,4% a menudo, el 33,9% algunas veces y el 17,3% «raramente».

No hay tanto consenso en lo que se refiere a los piropos: el 49,5% de los hombres asegura que “siempre es agradable recibir uno”, algo que solo piensan el 35,7% de las mujeres. Es más, el 60,5% de ellas están en contra de esta afirmación. También hay más hombres que mujeres que creen que la crítica a los chistes machistas es exagerada, incluso más hombres que mujeres que sostienen el tópico de que la maternidad es “la mayor satisfacción que una mujer puede tener”.

Desde la Comisión para la Investigación de Malos tratos a mujeres, seguimos apostando y reivindicando una educación en igualdad desde edades tempranas para evitar la perpetuación de las actitudes y roles sexistas y como herramienta a la hora de combatir los bulos existentes y el flagrante negacionismo de la violencia de género, que de manera drástica, cala entre la población más joven,  tal y como percibimos en nuestras acciones de sensibilización en centros educativos, llevadas a cabo a través del programa 10 en igualdad, financiado por el Ministerio de Igualdad.

Aunque la encuesta en rasgos generales refleja una mayor concienciación hacia la igualdad por parte de las mujeres, nos sigue preocupando la falta de corresponsabilidad y conciliación laboral que repercute de manera negativa en las mujeres, condicionando sus horizontes vitales y mermando su independencia económica, algo que en relaciones donde se produce violencia de género, supone uno de los grandes obstáculos a la hora de poner fin a la relación.