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El caso de la Manada; el movimiento feminista español destaca la necesidad de una definición legal uniforme de violación en Europa

[Bruselas, 22 de mayo de 2018] La violación sigue siendo una de las formas más devastadoras de violencia contra la mujer, pero con demasiada frecuencia es un tema tabú y, por lo tanto, permanece envuelta en silencio. El 26 de abril, la Audiencia Foral de Navarra publicó su sentencia sobre el espeluznante caso de La Manada que causó conmoción en toda Europa.

Nuestros miembros, LEM España, junto con decenas de miles de manifestantes salieron a las calles de las principales ciudades españolas para protestar contra la decisión del tribunal sobre el caso. Las increíbles acciones de nuestros miembros y la reacción de la sociedad española han llevado al gobierno español y a todos los partidos políticos a reconocer la necesidad de definir mejor el delito de violación.

El caso de La Manada abrió un debate nacional en España sobre la definición legal de violación y los aspectos específicos que los órganos judiciales deben considerar al revisar tales casos. Lo que es clave en este caso es que no se consideró la “intimidación”, lo que condujo a una condena basada en el “Asalto Sexual” y no en la “Violación”.

La respuesta del movimiento feminista español pone de relieve un fallo crítico visto en toda Europa. En la actualidad, los Estados miembros de la UE tienen diferentes definiciones de lo que constituye violación; lo que se necesita es la misma definición jurídica en toda Europa para garantizar que las mujeres y las niñas dispongan de los mejores procesos penales posibles para el enjuiciamiento de los perpetradores.

Las acciones del movimiento feminista y, en particular, de nuestros miembros en España, no sólo han planteado este tema en la agenda política nacional, sino también en toda Europa. Como explica la Secretaria General de LEM España, Teresa Nevado Bueno, “hemos llevado el problema a toda Europa y hemos planteado la necesidad de un análisis y cambios más adecuados en todas las legislaciones europeas”.

En 2013, el Lobby Europeo de Mujeres hizo un llamamiento a favor de las disposiciones del Convenio del Consejo de Europa para Combatir y Prevenir la Violencia contra la Mujer y la Violencia Doméstica, el Convenio de Estambul como marco para combatir las limitaciones de la legislación existente sobre la Violación en toda Europa en nuestra Ley contra la Violación! Utilizar la campaña de la Convención de Estambul.

Bajo el lema común “¡Actúa contra la violación! Use la Convención de Estambul”, una serie de eventos públicos se llevaron a cabo en 33 países de toda Europa durante los 16 días de activismo contra la violencia contra las mujeres, entre el 25 de noviembre y el 10 de diciembre.

Una aplicación adecuada de la Convención de Estambul servirá para realizar un gran cambio hacia una igualdad de género más efectiva. Sin embargo, en la actualidad sólo 18 Estados miembros de la UE han ratificado el Convenio.

Acompáñanos en nuestro apoyo y solidaridad con nuestras hermanas en España; ¡nuestras voces son demasiado fuertes y unidas para permanecer en silencio por más tiempo!

¡Exigimos la ratificación y aplicación del Convenio de Estambul por parte de la Unión Europea y de todos los Estados miembros ahora!

Obtenga más información sobre la campaña “Act against Rape, Use the Istanbul Convention” (“Actúa contra la violación, utiliza la Convención de Estambul”), incluida una Carpeta de Acción, y podrá obtener más información sobre nuestra campaña para la ratificación de la Convención de Estambul aquí.

Traducción del artículo original publicado en la página web del European Women’s Lobby”La Manada Case; Spanish feminist movement highlights Europe’s need for uniform legal definition on rape”

LA VIOLENCIA SEXUAL, UNA FORMA DE ADOCTRINAMIENTO SEXUAL DE LAS MUJERES

26/04/2018

Una vez que ha salido la Sentencia de la manada, EHULEAK-Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres de Navarra, quiere hacer una pequeña reflexión sobre lo que ha supuesto uno de los casos más mediáticos sobre violencia sexual en los últimos años.

De este caso se esperaba todo, se esperaba un cambio de mentalidad. Sin embargo, la actuación mediática, tan solo sirve para ocultar la dramática dimensión de la violencia sexual.

El tratamiento informativo amarillista de algunos de los casos de violencia extrema contra las mujeres, conlleva a la desinformación y a una confusión, que tan solo sirve para empoderar a aquella parte de la sociedad con valores machistas y sexistas, revictimizando a la mujer que ha sufrido la agresión.

La reducción a un caso concreto de lo que ocurre cada día y al 99% de la población femenina alguna vez en su vida, es ocultar el fenómeno de la violencia sexual en todas sus dimensiones, pero sobre todo, el comportamiento de aquellos otros agresores sexuales que no se sienten identificados con la conducta mostrada en los medios de comunicación.

El cuestionamiento a la mujer agredida en el ámbito judicial y en todos los ámbitos de su vida es otra característica común que redunda en la justificación a la conducta de los agresores en estos casos y trae como consecuencia la doble victimización de las mujeres que han sufrido una agresión sexista.

Pero lo más importante es que la no condena con contundencia de este tipo de conductas lanza un mensaje social de impunidad, de que todo vale para los hombres, que les empodera en todas sus acciones y pone en cuestión a todas las mujeres.

Rita Segato habla de las estructuras elementales de la violencia para mencionar entre otras la violencia simbólica o la violencia sexual normalizada, dos de las fórmulas que de no ser desactivadas están produciendo violencia sexual por parte de los hombres hacia las mujeres de muy diversas formas.

En la actualidad, no se puede hablar de casos aislados cuando se habla de violencia sexual, sino que se trata de un patrón de comportamiento que cumple con las finalidades para las que se ejerce:

– Obtener el control sexual sobre nuestros cuerpos
– Imponer a todas las mujeres el discurso del miedo si no cumplimos con el mandato social otorgado a todas nosotras

Los agresores sexuales no solo quieren obtener su placer a la fuerza y sin nuestro consentimiento, sino que también quieren aplicar el castigo que le corresponde a las mujeres que han roto con el mandato social.

De ahí la importancia que hoy en día tiene que la justicia y el feminismo se unan para definir conceptos en términos de reproche social a estas conductas, para desactivar estos mecanismos de ejercicio de dominación sobre las mujeres y para acabar con la impunidad en estas conductas.

Si no hay justicia, no se pueden producir los cambios sociales que son necesarios para erradicar la violencia contra las mujeres de la sociedad.

Las organizaciones feministas reclamamos que en todos y cada uno de los casos en que se produce violencia sexual se tenga en cuenta el testimonio de la mujer que ha visto violentada su libertad sexual.

Una definición del consentimiento que imponga la obtención explícita del mismo a los varones y que no obligue a las mujeres a tener que expresar un NO sería deseable jurídicamente hablando.

De este modo se contribuiría a desmantelar el actual sistema de creencia de los hombres con derecho a tocar, manosear, besar o exhibir sin obtención del consentimiento de manera explícita por parte de la mujer.

Otra barrera que hay que romper jurídicamente hablando es el contenido violento o intimidatorio. Queda claro que la superioridad numérica, la diferencia de edad, el acometimiento, la introducción a la fuerza en un baño, local, portal, ascensor, habitación, es un hecho coactivo en sí mismo y no necesita del empleo de otros métodos de violencia añadida. Por tanto, el empleo de todos ellos juntos, es suficiente prueba de la violencia ejercida y de que se ha cometido una agresión sexual.

El atentado a la libertad sexual se produce cuando se coarta, limita o anula la libre decisión de una persona en relación con su actividad sexual, y esto se puede realizar de muy diversas formas, no solo mediante el ejercicio de una violencia física.

La diferencia jurídica entre agresión sexual y abuso sexual está delimitada por el empleo de la violencia física, psicológica o intimidación. La exigencia a las mujeres agredidas de una actuación heroica ante la conducta violenta de los agresores sexuales, supone poner en riesgo de sufrir más agresiones a las mujeres.

A corto plazo, ellos cumplirán Sentencia y tendrán derecho a una segunda oportunidad, y ¿Ellas?, ¿Cuándo superarán el cuestionamiento social?

Tras sufrir una agresión sexual, los protocolos de intervención no incluyen el acompañamiento a las mujeres mientras deciden si acudir o no al hospital, si denunciar o no, precisamente cuando se encuentran solas, en momentos en que tienen dificultades para ponerse en contacto con su red de apoyo.

Este apoyo especializado es necesario para una intervención psicológica posterior, sea en el proceso de denuncia, terapia, o durante y después del juicio. Y debe hacerse por profesionales que conocen bien las diferentes formas de expresarse el trauma y la resiliencia.

No toda mujer agredida va a resultar traumatizada. Dependerá también de sus recursos internos y externos, personales y sociales.

Es fundamental, que no pueda utilizarse cualquier elemento del entorno individual como una herramienta para dudar de la palabra de la mujer, para generar una opinión contra el hecho denunciado, cuestiones que también forman parte de la responsabilidad de las personas que están trabajando en el caso. De ahí la importancia de contar con profesionales que conozcan bien las herramientas a utilizar cuando ocurre una agresión sexual.

Con el cuestionamiento a la mujer, a los hombres, ¿Qué modelo se les está reforzando? ¿Cómo van a desaprender y deconstruirse si el éxito se encuentra en violar, maltratar, burlarse o mentir? Es el modelo social patriarcal y capitalista en el que el hombre no pierde nunca. El mismo que nos lleva a comprar más, a gastar más, a adquirir más y a tenerlo todo ahora y sin esfuerzo.

Estamos hartas de sufrir agresiones sexistas y de la estructura social que las sustenta, ¡BASTA YA!

Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres