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En el mundo del trabajo la violencia se manifiesta como abuso de
poder para doblegar la voluntad del otro mediante el empleo de la fuerza
física, psicológica, económica y política. En este sentido, las
mujeres aparecen como las más afectadas y vulnerables a esta agresión.
qué es
Esta acción es ejercida sobre el/la trabajador/a, atentando contra
su dignidad, integridad física, sexual, psicológica o social. Se
realiza mediante amenazas, intimidación, maltrato, persecución,
menosprecio, insultos, bromas sarcásticas reiteradas, discriminación
negativa, desvalorización de la tarea realizada, imposición, inequidad
salarial, traslados compulsivos, acoso y el acoso sexual.
El maltrato psíquico y social se manifiesta como la hostilidad
continua y repetida en forma de insultos, hostigamiento psicológico,
desprecio y crítica.
El agresor suele ser personal
jerárquico, con mando sobre la víctima, pero también un tercero
vinculado directa o indirectamente con él o con quien tenga influencias
de cualquier tipo sobre la superioridad.
ejemplos
de violencia laboral

- Constante bloqueo de iniciativas de interacción generando
aislamiento en el trabajador/a
- Cambios de oficina o lugar de trabajo para separarlo de su grupo
cercano
- Prohibir hablar con compañeros/as
- Obligar a realizar tareas denigrantes
- Juzgar de manera ofensiva su desempeño
- Asignar tareas sin sentido con el fin de humillar
- Encargar trabajos imposibles de cumplir u obstaculizar la tarea
para que no pueda ser llevada a cabo
- Promover el complot sobre el/la subordinado/a
- Amenazar con despidos sin fundamento real
Por maltrato físico se entiende toda conducta que directa o
indirectamente esté dirigida a ocasionar un daño o sufrimiento físico
sobre el/la trabajador/a, desde el encierro hasta golpes.
El acoso refiere a las acciones
persistentes y reiteradas realizadas con el fin de incomodar con
palabras o gestos, bromas o insultos al trabajador/a en razón de su
sexo, nacionalidad, edad, color, origen étnico, religión, capacidades
diferentes, aspecto físico, preferencias o situación familiar, entre
otros. Para la problemática específica del acoso sexual.
desigualdad
salarial

Otra forma de violencia laboral es la inequidad salarial, es decir,
hombres y mujeres con idéntica responsabilidad, en igualdad de
condiciones y que, sin embargo, no reciben la misma remuneración, y/o
en el caso que el/la trabajador/a tenga bajo su responsabilidad la
ejecución de tareas que no se derivan de su jerarquía, ni de sus
funciones.
Especialmente son las mujeres las más afectadas por la violencia
laboral, debido a que en su mayoría ocupan puestos no jerárquicos o de
menor calificación y aún en puestos jerárquicos no tienen poder de
decisión. Y en tanto abuso de poder, todo acto de violencia es ejercido
por el que lo detenta contra el que no lo tiene.
Existe una discriminación negativa basada en el sexo, consolidada en
pautas culturales de sumisión y que en el devenir histórico ha
producido la "naturalización" de la violencia de género.
Estas pautas también se reproducen en el ámbito laboral.
En las actuales condiciones de precariedad e inestabilidad del
empleo, tanto hombres como mujeres se ven sometidos a injustas
situaciones de violencia laboral.
La violencia laboral produce consecuencias físicas y psíquicas en
sus víctimas, alterando tanto su rendimiento como su integridad social.
Este estado de vulnerabilidad e inseguridad se refleja en cuadros de
ansiedad, irritabilidad, tensión, depresión, desgano, abulia,
incapacidad para concentrarse, dolor de cabeza, fatiga crónica, además
de enfermedades de origen psicosomático como alergias y trastornos
gastrointestinales.
Es indudable que este estado de salud repercute en la productividad
del/la trabajador/a: reducción de la calidad de su trabajo, ausentismo,
abandono físico y estético, desvalorización, accidentes en el manejo
de materiales o instrumental, entre otros.
Esta desmotivación laboral es llevada por la víctima también a su
hogar y a su vida social, replegándose cada vez más en el ámbito
privado y automarginándose de la participación activa y por lo tanto,
afectando a toda la comunidad.
acoso moral

"El acoso moral en el trabajo se define como toda conducta
abusiva (gesto, palabra, comportamiento, actitud) que atenta, por su
repetición o sistematización, contra la dignidad o la integridad psíquica
o física de una persona, poniendo en peligro su empleo o degradando el
ambiente de trabajo", define la psiquiatra y psicoanalista francesa
Marie-France Hirigoyen. Se trata de una violencia en pequeñas dosis
pero cuyo efecto acumulativo de microtraumatismos frecuentes y repetidos
constituye la agresión.
Es un fenómeno que despierta enorme preocupación social en Europa y
se espera que pronto se reglamente su sanción. Pero es necesario
diferenciar el acoso de lo que no lo es, como por ejemplo, el estrés,
el conflicto, el maltrato de la dirección, la agresión esporádica, la
violencia externa, la violencia física y la violencia sexual, las malas
condiciones de trabajo y las coacciones profesionales. Si bien se trata
de límites difusos y cuestiones emparentadas, el acoso moral se
identifica como una conducta abusiva, humillante, continua, oculta,
consciente, asimétrica y degradante del ambiente laboral.
En el acoso moral el blanco es el individuo que "molesta" y
por eso, se lo perjudica. No se plantea un conflicto abierto,
confesable, sino que se da en una relación de dominante-dominado, ya
sea por diferencias jerárquicas o por dominación psicológica entre
pares, porque en todos los casos existe la desestimación del otro como
interlocutor válido, destruyendo su identidad.
En el origen de esta conducta no hay una explicación sino
"sentimientos inconfesables": el rechazo al que es distinto en
su aspecto y en sus elecciones de vida, piensa diferente o no se suma a
las reglas implícitas de la empresa, la envidia y la rivalidad, el
miedo y la desconfianza.
El acoso moral no es nuevo y hay numerosos estudios que identifican
el mismo fenómeno con matices diferentes (mobbing, bullying, harassment,
whistleblowers e ijime, en Japón).
El acoso moral se refiere a agresiones sutiles y difíciles de
probar, ya que otros. Son conductas hostiles de menor a mayor evidencia,
que van desde los atentados contra las condiciones de trabajo hasta el
aislamiento, los atentados contra la dignidad y la violencia verbal, física
o sexual.
La mayoría de las víctimas rondan los 48 años y en un 70 por
ciento son mujeres. Lo más común es que el acoso a las mujeres tenga
connotaciones machistas o sexistas. Muchas veces, aquellas que rechazan
los avances de un superior o de un colega, luego se ven marginadas,
humilladas o maltratadas, por eso es que acoso sexual y moral se mezclan
fácilmente en el caso femenino. También por el simple hecho de ser
mujeres, muchas son acosadas o marginadas para impedir que alcancen
puestos de mayor responsabilidad.
En cuanto a las consecuencias, en el 67 por ciento de los casos, la
persona es excluida, al menos temporalmente, del mundo del trabajo, ya
sea por renuncia o por enfermedad (depresiones, ansiedad y trastornos
psicosomáticos).
organización mundial del
trabajo

En 1996, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizó
una encuesta entre trabajadores/as de 36 países en la que se
registraron las observaciones de estos/as trabajadores/as sobre lo que
les ocurría en su ámbito laboral.
Según el informe, Francia, Argentina, Rumania, Canadá e Inglaterra
señalaron las tasas más elevadas de agresiones y de acoso sexual. En
los Estados Unidos, alrededor de 1000 personas mueren anualmente en sus
trabajos, siendo el homicidio la principal causa de defunciones en el
lugar de empleo para las mujeres y la segunda, para los hombres.
Centrado en el análisis de las tendencias globales, el informe señala:
- los brotes de violencia "que se producen en los lugares de
trabajo de todo el mundo permiten concluir que ese problema rebasa,
en efecto, las fronteras de los países, los ámbitos de trabajo o
cualesquiera categorías profesionales".
- en algunos lugares de trabajo y ocupaciones, como taxistas,
personal del servicio sanitario, personal docente o el trabajo
solitario, sobre todo en el turno noche de los comercios, existe un
grado de riesgo a la violencia mucho mayor que el correspondiente a
otros ámbitos u ocupaciones.
- dicho riesgo es considerablemente mayor para las mujeres, dado que
se concentran en las ocupaciones más expuestas como la enseñanza,
el trabajo social, la enfermería, la banca y el comercio minorista.
- tanto trabajadores como empleadores reconocieron la importancia de
las agresiones psicológicas y el hostigamiento como forma grave de
la violencia laboral.
¿qué hacer?

La denuncia es la herramienta para detener el abuso de poder. La
denuncia debe realizarse ente la organización sindical, que es la
garante necesaria para el tratamiento del tema en los máximos niveles,
salvaguardando la identidad de la víctima. Hasta tanto no se obtenga
asesoramiento, es conveniente no relatar los hechos a las jefaturas ya
que puede existir solidaridad jerárquica. |