Cuando la Información se Convierte en Victimización Secundaria

Múltiples medios de comunicación se han hecho eco de la declaración completa de la mujer agredida sexualmente por los cinco hombres, “la manada”, en los sanfermines de 2016.

¡Qué tremendo es oír lo que realmente interesa a los mass media acerca de lo que es una agresión sexual múltiple! La responsabilidad de la información se ha convertido en este caso en amarillismo.

La Audiencia Provincial de Navarra había optado por la celebración de un juicio a puerta cerrada para proteger la intimidad de la mujer en el proceso, para evitar que este tipo de acontecimientos se produjeran. Pero los mass media han demostrado que lo que verdaderamente importa es conocer todos los detalles de la vida privada y de la conducta de la mujer agredida, sin reparar en la repercusión que esto va a tener para ella.

Este modo de informar lo único que genera es desconocimiento, lo único que aporta es cuestionar la credibilidad de la mujer, porque ahora importan más sus reacciones, criticarlas, analizar si son las propias de una víctima, que lo que hicieron cinco hombres aquella noche, que al parecer forma parte de una dinámica relacional, no solo de ellos cinco, sino de un grupo más amplio (21 hombres).

Poner en cuestión los comportamientos masculinos, las atrocidades cometidas por ellos y las razones por las cuales lo han hecho, pasa a un segundo o tercer plano, para cuestionar la credibilidad de la mujer agredida a través de su modo de actuación.

Las razones por las cuales una mujer reacciona cómo reacciona en una agresión sexual se han expuesto por parte de personas expertas, psicólogas y personal adscrito al Servicio de Atención a las Víctimas del delito de Pamplona, pero de esto la prensa no ha hablado en ningún momento. Tan solo de lo que son datos que convierten a la noticia en un caso individual y no en un comportamiento general por parte de los agresores sexuales.

Los hombres agreden a las mujeres porque quieren ejercer el poder sobre ellas, someterlas y aprovechar sus circunstancias de indefensión.

El tratamiento informativo en estos casos no puede basarse en exhibir la declaración que se efectúo a puerta cerrada para garantizar su no exhibición, para tratar de poner en cuestión las actuaciones de una mujer brutalmente agredida sexualmente.

Sin embargo, interesa más saber si la mujer tuvo una reacción lógica, si tenía que haberse defendido y cómo hacerlo, que hablar del sufrimiento ocasionado. Las mujeres que han sufrido agresiones sexuales no denuncian porque si lo hacen se arriesgan a salir del anonimato en que vivían hasta entonces, se arriesgan a ser cuestionadas en lo más profundo de sus vidas, y sobre todo, su vida se convierte en una pesadilla doble, la de la agresión y la de su cuestionamiento. ¿Hay derecho a esto? ¿Cómo vamos a acabar con la impunidad de este modo?

Desde la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres apelamos a la responsabilidad social y sobre todo de los medios de comunicación para que trasladen lo que realmente importa y no aireen la vida de una mujer que hasta que fue agredida a nadie le importaba.

Exhibir su declaración, sacar del anonimato su vida, atenta frontalmente contra el derecho a la reparación del daño causado. Yo no quiero saber cómo reacciono, me queda claro que todas las mujeres hacen todo lo que pueden ante una agresión así.

Hablar de sus reacciones solo sirve para generar mayor culpabilidad a la que ya tiene cualquier mujer que ha sufrido una agresión sexual.

Si queremos impedir una doble victimización debemos informar con seriedad y desde la responsabilidad social que tienen los medios de comunicación y no desde el amarillismo que tan solo protege a los agresores sexuales.

COMISION PARA LA INVESTIGACIÓN DE MALOS TRATOS A MUJERES