Metida en un angosto cuarto de limpieza. Acurrucada. Con una
bolsa de plástico en la cabeza y la cara ensangrentada. Así
fue hallada ayer una mujer de unos 40 años, cuya identidad
se desconocía, en el distrito de Salamanca, cerca de la
plaza de toros de Las Ventas. La víctima había recibido
numerosos golpes por todo el cuerpo.
Metida en un angosto
cuarto de limpieza. Acurrucada. Con una bolsa de plástico en
la cabeza y la cara ensangrentada. Así fue hallada ayer una
mujer de unos 40 años, cuya identidad se desconocía, en el
distrito de Salamanca, cerca de la plaza de toros de Las
Ventas. La víctima había recibido numerosos golpes por todo
el cuerpo. Este crimen eleva a 10 las muertes violentas
registradas en la región en lo que va de año.
El macabro hallazgo lo hizo la empleada de la limpieza
del número 6 de la calle de Jesús Méndez, semiesquina a la
avenida de los Toreros.La mujer de la limpieza avisó al
vecino. Ambos le dijeron que se marchara de ahí, pero al ver
que no se movía pensaron que se trataba de una indigente que
estaba ebria. Al cabo de un rato, fue el presidente de la
comunidad de propietarios, formada por 12 viviendas, el que
llamó a la policía. Los agentes abrieron la puerta del
cuarto y llamaron a un médico, cerca de la una de la tarde.
Al lugar acudió una UVI móvil del Summa, cuyos facultativos
sólo pudieron certificar la muerte de la mujer. Posiblemente
llevaba uno o dos días muerta, según fuentes de la
investigación.
Los agentes del Grupo X de Homicidios, que investigan el
caso, pidieron la colaboración de una farmacéutica de la
zona, Gemma Garrido, que acudió a reconocer el cadáver. Y lo
hizo de manera voluntaria. "Hacía unos días que no veíamos a
una clienta y pensamos en un principio que podía ser ella,
pero cuando la he visto me he dado cuenta de que no se
correspondía a las características de la que yo conocía",
afirmó la farmacéutica. "¡Menudo susto! ¡Todavía estoy
destrozada! La imagen ha sido muy dura porque tenía la cara
llena de sangre", confesó Garrido. La mujer estaba vestida
con unos pantalones y un suéter negros.
Los vecinos no echaron en falta a ningún residente de la
zona. Tampoco habían oído ningún ruido ni nada extraño que
les hiciera sospechar que en la planta baja de este inmueble
de tres alturas se había cometido un crimen. Los policías
buscaron en un contenedor de basura el arma homicida, pero
no hallaron ningún objeto contundente.
"Han venido lo menos 20 policías. Estaba toda la zona
llena", relató el dueño de un bar cercano. Especialistas de
Policía Científica hicieron una pormenorizada inspección
ocular. Sacaron huellas de la puerta de entrada, de las
llaves de la luz, de los buzones y del cuarto de la
limpieza. También se llevaron en varias bolsas fregonas y
escobas para ser analizadas en el laboratorio. Anoche se
desconocía la identidad de la fallecida. Los agentes
esperaban conocer su nombre a través de las huellas
dactilares.
La policía preguntó por los comerciantes y a los
residentes en el inmueble. El cadáver fue trasladado al
Instituto Anatómico Forense, donde se le practicará la
autopsia. El crimen lo instruye el Juzgado número 39, que
ayer estaba en funciones de guardia.